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    A, vitamina

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    Primera vitamina que se descubrió.

    Cumple un rol fundamental en las funciones del sistema inmunológico. Es necesaria para el crecimiento y mantenimiento de la piel, el cabello, los dientes y los huesos. Es esencial para la formación de una sustancia llamada rodopsina, que facilita la visión nocturna. También contribuye al mantenimiento de los tejidos que recubren las vías respiratorias, el aparato gastrointestinal y el tracto urinario. Es necesaria para el correcto funcionamiento de ovarios y testículos. Protege contra los problemas cardiovasculares y algunos tipos de cáncer. Se almacena en el cuerpo, especialmente en el hígado.

    La vitamina A se encuentra en forma de retinol en alimentos del reino animal como hígado, leche entera y algunos alimentos fortificados; y en forma de carotenoides en hortalizas y frutas de color verde, amarillo, naranja y rojo. Uno de los carotenoides más conocidos es el betacaroteno, que el organismo transforma en vitamina A activa.

    Fuentes de origen animal

    Fuentes de origen vegetal


    Recomendación diaria

    La vitamina A se mide generalmente en UI (unidades internacionales). La cantidad diaria recomendada es de 2970 UI (900 microgramos) para hombres y de 2310 UI (700 microgramos) para mujeres.

    Esta recomendación se puede cubrir, por ejemplo, con una zanahoria chica o un bife chico de hígado o cinco damascos o una taza grande de brócoli. Los carotenoides se asimilan mejor cuando el alimento está cocido y se acompaña con un alimento graso como aceite.

    Las altas temperaturas a las que se someten los alimentos antes de ser enlatados reducen los valores de vitamina A: entre 15 y 20% en los vegetales de color verde y del 30 a 35% en los de coloración amarilla. Como es muy susceptible a la oxidación, los efectos de la luz y el aire también alteran su contenido como vitamina activa y betacarotenos.

    Interfieren en su absorción el alcohol, el cigarrillo y algunos antiácidos.


    Deficiencia de vitamina A

    La carencia de vitamina A suele ser más frecuente en niños menores de cinco años y en personas de la tercera edad que hacen una ingesta alimentaria no variada o insuficiente. Puede deberse también a enfermedades crónicas y problemas de absorción, en algunos casos por la interacción con algunos medicamentos.

    Los síntomas aparecen luego de varios meses de carencia, ya que el organismo posee reservas de vitamina A en el hígado.

    La falta de vitamina A se hace evidente a través de:

    › piel seca o acné
    › insomnio
    › caída de cabello y falta de brillo
    › anorexia (pérdida de apetito)
    › sequedad ocular
    › pérdida de sensibilidad a la luz verde, seguida de la llamada ceguera nocturna
    › enfermedad periodontal
    › disminución del gusto y olfato
    › problemas renales
    › fatiga
    › infecciones
    › incorrecta cicatrización de heridas

    En caso de deficiencia grave puede sobrevenir xeroftalmía, una enfermedad de los ojos caracterizada por la sequedad persistente de la conjuntiva y opacidad de la córnea.


    Toxicidad

    Más de 50.000 UI diarias (15100 microgramos), consumidas a lo largo de varios meses, pueden producir efectos tóxicos en adultos. Los niños son más sensibles a la vitamina A y pueden desarrollar síntomas de toxicidad con cantidades apenas superiores a la recomendación diaria.

    La toxicidad se manifiesta con:

    › caída del cabello
    náuseas
    › vómitos
    › diarrea
    › piel escamosa
    › visión borrosa
    › urticarias
    › dolores óseos
    › irregularidades menstruales
    › fatiga
    › cefaleas
    › problemas hepáticos

    Los betacarotenos tienen menor potencial de toxicidad que la vitamina A de origen animal.


    Suplementos

    Generalmente están disponibles en dos formas: una, derivada del aceite de hígado de pescado, y otra, soluble en agua (acetato o palmitato), preferible para quienes sufren de acné. Las dosis más comunes son entre 4.000 y 10.000 UI (1200 y 3000 microgramos). Suele incluirse en preparaciones multivitamínicas.


    Precauciones

    Ante la posibilidad de tomar suplementos se aconseja comunicar al médico si usted tiene:

    › fibrosis quística
    diabetes
    › problemas intestinales con diarrea
    › enfermedad renal
    › problemas hepáticos y/o de pancreáticos
    › problemas de tiroides

    Durante el embarazo, cantidades superiores a 2541 UI (770 microgramos) pueden afectar el desarrollo y crecimiento del feto y producir malformaciones congénitas. No se aconsejan los suplementos.


    Su utilidad

    › Para tratamientos de acné, arrugas superficiales, impétigo y úlceras abiertas de la piel, cuando se la aplica en forma externa.
    › Se utiliza en algunos casos para el tratamiento del enfisema y del hipertiroidismo bajo supervisión médica.


    Más datos

    › Los anticonceptivos orales reducen la necesidad de vitamina A.
    › Si su alimentación diaria incluye una porción de hígado una vez por semana y hortalizas y frutas ricas en esta vitamina, es poco probable que necesite de suplementos.
    › La vitamina A funciona mejor si se incorporan cantidades suficientes de las vitaminas del complejo B, vitamina D, vitamina E, fósforo y zinc (este mineral ayuda a que el organismo libere la vitamina A depositada y la utilice).
    › Si se toman medicamentos para bajar el nivel de colesterol (como la colestiramina) o se toma orlistat para bajar de peso, la absorción de la vitamina A se reduce y quizá se necesite incluir un suplemento.

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