¿Un postre “borracho” puede dar alcoholemia? Lo que hay que saber

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Algunos postres preparados con alcohol pueden generar una alcoholemia positiva transitoria. No se trata de “emborracharse”, sino de una detección baja que depende del tipo de preparación, la cantidad ingerida y el momento de la medición.


La pregunta es frecuente y la respuesta es clara: sí, un postre “borracho” puede dar alcoholemia positiva, aunque en niveles muy bajos y por un período corto. Todo depende de tres factores clave.

El primero es cuánto alcohol real contiene el postre y si ese alcohol fue o no evaporado durante la cocción. Cuando el postre se cocina con horno o hervor prolongado, gran parte del alcohol se evapora. En cambio, cuando el alcohol se agrega en frío —como en almíbares, rellenos o cremas— permanece activo. Preparaciones como el tiramisú clásico, el babá al ron, los postres borrachos con almíbar alcohólico o los bombones rellenos con licor son los ejemplos más “riesgosos”.

El segundo factor es la cantidad consumida y la velocidad de ingesta. Una cucharada difícilmente tenga impacto, pero una porción generosa ingerida en poco tiempo puede generar una detección medible, especialmente si se consume en ayunas.

El tercer punto clave es qué mide el alcoholímetro. En los primeros minutos posteriores al consumo puede detectarse alcohol residual en la boca, lo que arroja un resultado positivo bajo aunque la alcoholemia real sea mínima. Por eso, el test puede dar positivo al poco tiempo y luego negativizarse rápidamente, generalmente entre los 15 y 30 minutos.

En términos de valores, lo habitual es encontrar niveles muy bajos, del orden de 0,05 a 0,15 g/L. Rara vez se superan los límites legales. No se trata de un estado de ebriedad, sino de una detección transitoria de alcohol.