La ducha, el punto más inseguro del hogar para personas con artrosis y osteoporosis

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Un informe internacional advierte que la ducha o la bañera concentran el mayor riesgo de caídas en personas con artrosis y osteoporosis. Adaptar el baño y otros espacios de la casa puede reducir accidentes y preservar la autonomía.


La ducha se posiciona como el lugar más riesgoso del hogar para quienes viven con enfermedades articulares o fragilidad ósea. Así lo revela un estudio difundido por la Fundación Internacional de Pacientes con Artrosis y Osteoporosis, que señala que el 67 % de las personas con artrosis (desgaste progresivo de las articulaciones) y osteoporosis (disminución de la densidad ósea que vuelve los huesos más frágiles) identifica este espacio como el más peligroso de la casa.

El agua, el jabón, los pisos lisos y la dificultad para mover con agilidad las piernas o mantener el equilibrio aumentan la probabilidad de resbalones. El informe también recuerda que cerca del 33 % de los mayores de 65 años sufre al menos una caída al año dentro del hogar, un dato relevante si se considera que una fractura puede impactar de manera significativa en la calidad de vida.

Entre los principales factores de riesgo aparecen los suelos sin superficie antideslizante, los bordes altos de bañeras y la ausencia de puntos de apoyo. Para reducir accidentes, los especialistas recomiendan:

  1. Colocar alfombras o tiras antideslizantes y barras de sujeción firmes dentro y fuera de la ducha.
  2. Optar por duchas a ras del piso o utilizar banquitos estables para evitar levantar demasiado la pierna.
  3. Secar el suelo antes de salir para prevenir resbalones inmediatos.
  4. Mantener buena iluminación, especialmente durante la noche.

El riesgo no termina al cerrar la canilla. Otros espacios también pueden resultar peligrosos, sobre todo cuando hay movilidad reducida o el piso aún está húmedo: pasillos con alfombras sueltas, el dormitorio al vestirse sobre un solo pie, la cocina por cambios bruscos de dirección, y las escaleras o entradas, donde el cansancio posterior al baño puede disminuir la estabilidad.

Desde la OAFI subrayan que pequeñas adaptaciones estructurales no solo previenen fracturas y lesiones, sino que además permiten conservar independencia y seguridad dentro del propio hogar, un factor clave para el bienestar físico y emocional en personas con enfermedades osteoarticulares.

Fuentes: Informe de la Fundación Internacional de Pacientes con Artrosis y Osteoporosis (OAFI); Infosalus (2026).