domingo, septiembre 20, 2026
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Claves para aprovechar el freezer al máximo

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Organizar bien el freezer es el primer paso para una alimentación saludable. Te presentamos una guía práctica para conservar tus porciones, evitar el desperdicio y dominar las técnicas seguras de descongelación sin perder nutrientes


A veces lo vemos simplemente como ese rincón de la heladera donde guardamos los hielos o algún alimento de emergencia. Sin embargo, el freezer es el mejor aliado que tenemos en la cocina moderna: no solo alarga la vida útil de los alimentos, sino que es la herramienta clave para planificar tus comidas, ahorrar dinero y comer más sano y casero.

El secreto está en saber que congelar es mucho más que «guardar y olvidarse». Para sacarle el máximo provecho de forma segura, te contamos cuáles son los mejores trucos para organizar tus porciones, qué alimentos no se llevan bien con el frío y cuál es la manera correcta de descongelar según la ciencia médica.

Además de planificar las compras y etiquetar los envases de alimentos que se congelan colocando la fecha en que son introducidos en el freezer, es bueno tener en cuenta estas recomendaciones:

CARNES. Conviene cortar las porciones y quitarles la grasa visible antes de freezar. Es mejor hacer los cortes planos, para facilitar la penetración del frío en toda la superficie en forma rápida.

AVES. Sacar los menudos y envasarlos en forma separada para su congelamiento. Retirar la grasa visible y la piel, separar en cuartos para facilitar el manejo de las porciones.

PESCADOS. Para congelarlos enteros, lo más recomendable es limpiarlos y colocarlos en bolsas de plástico bien cerradas. Si los vas a utilizar en filetes, trocear del tamaño de la porción y congelar rápidamente luego de envasado.

HORTALIZAS. Las más aptas para congelar son espinacas, repollitos de Bruselas, coliflor, acelga. No pueden congelarse pepino, tomate, pimientos, lechuga, escarola y berros, pues pierden su textura y aroma.

PANES Y TARTAS. El pan debe congelarse lo más tierno posible y se lo debe guardar envuelto en plástico (una bolsa puede ser suficiente) o papel de aluminio. Con las tartas cocidas se debe hacer lo mismo una vez que estén frías. 

HUEVOS. En general no se llevan bien con el freezer y no lo necesitan, ya que duran mucho tiempo en la heladera. Pero si es necesario congelarlos es preferible separar yemas y claras. Las claras se mantienen bien, mientras que a las yemas conviene batirlas con media cucharita de sal o con una cucharadita y media de azúcar por taza, de acuerdo al destino que vayamos a darles. Se deben guardar en pequeños envases plásticos.

QUESOS. Muchas variedades de queso pueden congelarse y es una buena manera de guardar aquellos que compres en oferta. Los quesos duros y semiduros se pueden congelar bien casi sin perder calidad, aunque algunos se desmigajarán una vez descongelados (si bien mantendrán su sabor).

También se puede freezar la mozzarella, el queso brie y el queso en fetas, no así el queso mantecoso y la ricota. Los quesos duros se mantienen bien hasta seis meses, mientras que los más blandos tres. Lo ideal es trozarlos en trozos que no superen los 200 gramos a no ser que se los guarde en su envoltorio original.

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CÓMO DESCONGELAR

A la hora de sacar los alimentos que guardamos en el freezer hay dos preguntas que se imponen: ¿cuál es la mejor manera de descongelarlos para que su sabor se parezca lo más posible al que tenían cuando los congelamos? y ¿se puede volver a lo congelar lo que no consumo o es peligroso?  

Desde el Servicio de Inspección Alimentaria del Ministerio de Agricultura de Estados Unidos afirman que “los alimentos descongelados total o parcialmente pueden volver a congelarse de forma segura siempre que aún contengan cristales de hielo o no hayan superado los 4,4 ºC».

El recongelado puede afectar la calidad de los alimentos debido a su gran contenido de agua (91% en el brócoli, 76% en la merluza y 71% en la carne de vaca). Cuando los cristales de hielo se disuelven y se vuelven a formar, la estructura original del producto se rompe, haciendo que pierda textura y sabor.

Pero además de la calidad, está la seguridad. A medida que pierden el frío de la congelación, los microorganismos que estaban «dormidos» se reactivan y comienzan a multiplicarse. Por esta razón, los expertos solo permiten volver a congelar un alimento crudo si se descongeló dentro de la heladera (sin superar los 4.4 ºC) o si todavía conserva cristales de hielo. Si se descongeló por completo fuera de ella, la regla de oro es cocinarlo inmediatamente antes de que vuelva al freezer.

Así, la manera recomendada de descongelar siempre será pasando el alimento del freezer a la heladera con tiempo, o llevarlo directamente al fuego si la receta lo permite.

La descongelación es parte importante dentro del proceso de preparación de los alimentos ya que, si no se hace en la forma correcta, los mismos pueden perder las propiedades que tenían antes de su congelación e incluso contaminarse. La forma en que se realiza depende del tipo de alimento y su posterior utilización.

Los métodos más adecuados son los siguientes:

CARNES ROJAS, AVES Y PESCADOS. Los trozos más pequeños (como los churrascos, milanesas y filetes, por ejemplo) pueden ser cocidos directamente pero siempre a temperaturas moderadas y dando mayor tiempo de cocción para conseguir que se cocinen por completo. Los trozos más grandes deben ser descongelados antes de su cocción: en la heladera (el método más recomendable) lleva de 5 a 6 horas.

HORTALIZAS. No necesitan descongelarse y pueden cocinarse directamente. Se pueden introducir congeladas en agua hirviendo. Cuando están congeladas tardan menos tiempo para su cocción que si fueran frescas. La excepción es el choclo: debe ser descongelado antes de su cocción.

FRUTAS. Si se las utilizará enteras, deben ser descongeladas en la heladera con anticipación. Si se usarán para un puré o compota pueden ser descongeladas parcialmente antes de la cocción.

TARTAS. En la heladera, se descongelan en 4 o 5 horas. En el horno a temperatura mediana, entre 15 y 30 minutos. 

PLATOS PREPARADOS. Las salsas, sopas y estofados pueden calentarse en horno o microondas estando congelados. Es conveniente remover frecuentemente para evitar que se peguen y calentar suavemente al principio agregando un agua o caldo.

Cocinar todos los días desde cero puede volverse una misión imposible entre el trabajo y la rutina. Por eso, el freezer funciona como un verdadero «botón de pausa» para los alimentos, permitiéndote conservar desde carnes y tartas hasta vegetales listos para usar. ¡Aprovechalo al máximo!