Un estudio publicado en The Conversation (La Conversación) analiza cómo la higiene de manos insuficiente sigue generando infecciones adquiridas en centros de salud y muestra que lavarse mal es frecuente aunque se crea lo contrario.
La investigación usa luz ultravioleta (luz que permite ver suciedad invisible) para detectar zonas sin limpiar, y encuentra que se olvidan sobre todo yemas de los dedos, pulgares y centro de la palma.
Tras ver el error en tiempo real, las personas mejoran la técnica, aumentan la superficie limpia de 61 % a 70 % y duplican los casos con higiene adecuada.
El trabajo explica que el problema no es falta de información sino falsa sensación de hacerlo bien, y que las manos funcionan como vía de transmisión de microbios (organismos que pueden causar enfermedad). Como aplicación práctica, recomienda lavar con más tiempo, frotar todas las zonas, especialmente dedos, pulgares y palma, y usar recursos visuales cuando sea posible, ya que ver el error ayuda a cambiar hábitos y reduce riesgos evitables en la vida diaria.







