Según un estudio publicado en la revista científica The Lancet Rheumatology, la artrosis podría aumentar más de 85% hacia 2050, y una de las zonas más afectadas son las manos. La enfermedad aparece cuando el cartílago, que funciona como una especie de “almohadilla” entre los huesos, se desgasta y hace que tareas simples como abrir un frasco, sostener un vaso, revolver una olla o agarrar el celular empiecen a doler o cuesten más.
Los especialistas explican que el movimiento suave actúa como un “aceite natural” para las articulaciones: mejora la movilidad, reduce la rigidez y fortalece músculos pequeños que protegen la mano, por eso quedarse quieto todo el día puede empeorar las molestias.
La clave es hacer ejercicios cortos, varias veces al día y sin llegar al dolor.
1. Arrugar un papel o servilleta debajo de la palma de la mano para fortalecer los músculos pequeños de la mano.
2. Abrir y cerrar una pinza de ropa para mejorar la fuerza y el control entre el pulgar y el índice.
3. Flexionar y estirar los dedos lentamente para conservar movilidad y reducir la rigidez.
4. Mover la muñeca hacia arriba y hacia abajo para fortalecer el antebrazo y mejorar el agarre. 5. Apoyar la mano sobre una superficie inestable o hacer una plancha suave para entrenar la estabilidad de la muñeca.







