Un estudio de la revista médica El Lancet (The Lancet) advierte que la hipertensión infantil es frecuente, no suele dar síntomas y muchas veces no se detecta, por lo que el riesgo principal es llegar a la adultez con presión alta y mayor probabilidad de enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular.
Un chico tiene más riesgo si presenta sobrepeso u obesidad, consume ultraprocesados con mucha sal, realiza poco movimiento o tiene familiares directos con hipertensión, infartos o ACV.
La sospecha no surge por dolores, sino cuando el pediatra mide la presión y encuentra valores altos, por eso se recomienda controlarla en chicos con esos factores.
El abordaje consiste en confirmar con varias mediciones, reducir sal y ultraprocesados, mejorar alimentación, sumar actividad diaria y hacer controles, ya que la mayoría de los casos se revierte si se actúa temprano.






