Vino y corazón: el beneficio aparece solo cuando acompaña a la dieta mediterránea

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Un nuevo análisis publicado en la European Heart Journal señala que el vino podría asociarse a menor riesgo cardiovascular únicamente cuando se integra a una dieta mediterránea estricta. Los investigadores advierten que no es el alcohol por sí solo el que protege, sino el contexto alimentario en el que se consume.


Un estudio que revisó los datos de los ensayos españoles PREDIMED (Prevención con Dieta Mediterránea) y SUN (Seguimiento Universidad de Navarra) encontró que el consumo moderado de vino —al menos siete copas semanales sin superar tres por día— se vinculó con una reducción de hasta 33 % en la mortalidad en personas con alta adherencia a la dieta mediterránea. En quienes seguían este patrón alimentario pero no consumían vino, la reducción fue de 23 %. Cuando la ingesta superaba las tres copas diarias, el beneficio desaparecía.

El patrón mediterráneo se basa en aceite de oliva como principal grasa, abundancia de frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y frutos secos, además de pescado frecuente. Según los autores, la clave estaría en la combinación de compuestos antioxidantes y antiinflamatorios presentes en estos alimentos, que actuarían de manera sinérgica con ciertos polifenoles del vino.

Los investigadores subrayan que no se recomienda iniciar el consumo de alcohol con fines preventivos. La evidencia indica que el posible efecto protector depende del conjunto de la alimentación y del consumo responsable. Superar cantidades moderadas no solo elimina el beneficio, sino que incrementa riesgos conocidos asociados al alcohol.

La conclusión es clara: si se elige beber vino, debe ser en forma moderada y dentro de un patrón saludable. El foco sigue estando en la calidad global de la dieta y el estilo de vida.

Fuentes: European Heart Journal (PubMed ID: 41667089); El Urbano de San Carlos.