La revista Naturaleza Revisiones de Neurociencia (Nature Reviews Neuroscience) explica que dormir poco afecta el cerebro, el ánimo y la toma de decisiones, porque disminuye la actividad de la corteza prefrontal (zona que organiza y decide) y aumenta la respuesta de la amígdala (área vinculada al miedo y la ansiedad).
Para atravesar el día, la ciencia recomienda una siesta corta de hasta 30 minutos, que reduce el cansancio sin generar confusión al despertar, usar cafeína con moderación para mejorar la atención, mover el cuerpo con actividad leve y exponerse a luz natural para activar el estado de alerta.
También aconseja evitar decisiones importantes, no manejar si el sueño fue muy malo y organizar tareas simples en momentos de baja energía. Aun así, los estudios aclaran que ninguna estrategia reemplaza dormir, y que la única recuperación real es volver a descansar bien.







