• El sangrado nasal (epistaxis) es frecuente en chicos de 2 a 15 años y es una de las consultas más comunes en guardias de nariz y garganta; en bebés es raro.
• En verano aparece más seguido porque el calor y la exposición al sol hacen que los vasos sanguíneos de la nariz se dilaten, queden más frágiles y se rompan con facilidad.
• El sangrado suele salir de la parte delantera del tabique nasal, una zona donde los vasos están muy superficiales y, en los niños, todavía no tienen buena capacidad para cerrarse solos.
• Hurgarse la nariz, rascarse por picazón, resfríos, alergias, congestión, moco seco, golpes, caídas o introducir objetos pequeños son causas muy habituales.
• El aire seco, los ambientes con ventiladores o aire acondicionado, el uso incorrecto de aerosoles o gotas nasales, la falta de vitaminas y algunas cirugías nasales previas también favorecen el sangrado.
• En algunos casos menos frecuentes, puede estar relacionado con trastornos de la coagulación o enfermedades congénitas, por lo que si se repite mucho debe evaluarse.
• Qué hacer ante un episodio: mantener la calma, sentar al niño, inclinar la cabeza hacia adelante, presionar la nariz como pinza durante 15 minutos y respirar por la boca.
• Qué no hacer: no echar la cabeza hacia atrás, no acostarlo, no usar alcohol ni vinagre.
• Cuándo consultar: si el sangrado no cede, si es muy frecuente, si aparece tras un golpe fuerte o si el niño tiene otros sangrados.
• Prevención diaria: buena hidratación, alimentación con frutas y verduras, uñas cortas, evitar rascarse, uso de gorra, menos sol entre las 10 y 16 horas y ambientes no tan secos.
• En adolescentes, ante sangrados repetidos, se deben descartar tumores benignos propios de esa edad.
• En adultos, el sangrado nasal puede deberse a presión alta, uso de ciertos medicamentos o tumores benignos o malignos, por lo que el origen no suele ser el mismo que en los niños.







