Residencias y clínicas argentinas comienzan a aplicar un modelo de atención que elimina correas, barandas restrictivas y sedación innecesaria para evitar caídas. El enfoque prioriza autonomía, revisión de medicación y adaptación del entorno.
En distintas instituciones geriátricas del país se está implementando un cambio de paradigma en la prevención de caídas: abandonar las sujeciones físicas —como correas o barandas restrictivas— y químicas, y reemplazarlas por un sistema de atención personalizada centrado en la dignidad del paciente.
El modelo, inspirado en experiencias desarrolladas en España, busca alinearse con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, que advierte que las ataduras pueden vulnerar derechos y generar consecuencias físicas y psicológicas, como mayor agitación, pérdida de masa muscular, úlceras por presión y deterioro emocional.
La estrategia se apoya en tres pilares:
- Entorno adaptado: camas bajas, mobiliario seguro y espacios diseñados para reducir riesgos sin restringir movimiento.
- Revisión farmacológica: se estima que alrededor del 30 % de las internaciones geriátricas se relacionan con efectos adversos de medicamentos, que pueden provocar mareos, hipotensión o somnolencia.
- Supervisión activa y personalizada: mayor observación y acompañamiento profesional en lugar de inmovilización.
El desafío es relevante si se considera que cerca del 50 % de las personas mayores de 80 años sufre al menos una caída al año, muchas veces con consecuencias graves como fracturas o pérdida de autonomía.
En Argentina, instituciones como el Centro Hirsch informaron haber reducido a 0 % el uso de sujeciones gracias a este enfoque integral. El objetivo no es solo disminuir accidentes, sino también preservar la libertad de movimiento y la calidad de vida.
Especialistas destacan que prevenir caídas no implica inmovilizar, sino evaluar riesgos individuales, ajustar tratamientos y adaptar espacios. En salud y bienestar, el mensaje es claro: más cuidado no significa más restricción, sino mejor acompañamiento.
Fuentes: Organización Mundial de la Salud (OMS); experiencias institucionales en Argentina y España; informes de residencias geriátricas nacionales.







