“Vitamina verde”: el hábito simple que fortalece la salud emocional infantil

55

Un estudio publicado en JAMA Network Open señala que el contacto cotidiano con espacios verdes —lo que investigadores llaman “vitamina verde”— se asocia con menos estrés, ansiedad y tristeza en niños, especialmente entre los 2 y 5 años, etapa clave para el desarrollo del control emocional.


El acceso regular a plazas, parques y calles arboladas podría ser una herramienta concreta para proteger la salud mental infantil. Así lo indica una investigación difundida en JAMA Network Open, que analizó el impacto del entorno natural en el bienestar de niños en Estados Unidos.

El estudio observó que vivir cerca de mayor vegetación se relaciona con niveles más bajos de estrés, ansiedad y síntomas depresivos. El efecto fue particularmente significativo entre los 2 y 5 años, una etapa en la que el cerebro está desarrollando funciones vinculadas al control emocional y la regulación de la conducta.

Los autores explican que el contacto con espacios verdes actúa por múltiples vías: reduce la hormona del estrés (cortisol), estimula el movimiento físico, mejora la calidad del aire y favorece la síntesis de vitamina D por exposición solar, fundamental para la fijación de calcio, la salud ósea y el equilibrio anímico.

Sin embargo, el beneficio tiende a disminuir entre los 6 y 11 años, cuando aumenta el tiempo frente a pantallas y las actividades bajo techo, lo que reduce la exposición cotidiana al entorno natural.

Cómo incorporar la “vitamina verde” en la rutina

El informe propone medidas simples y accesibles:

  1. Visitar una plaza o parque entre 20 y 30 minutos, varias veces por semana.
  2. Permitir el juego libre, sin estructura rígida, para estimular exploración y creatividad.
  3. Buscar entornos con verde visible: árboles en la vereda, jardines o patios con vegetación.

Los investigadores aclaran que la “vitamina verde” no reemplaza el descanso adecuado ni la educación emocional, pero funciona como un hábito complementario que favorece el desarrollo cerebral y el bienestar integral.

En un contexto de creciente sedentarismo y sobreexposición digital, volver a lo simple —salir al aire libre— podría convertirse en una estrategia de salud pública tan accesible como efectiva.

Fuentes: estudio publicado en JAMA Network Open; base de datos científica PubMed; artículo periodístico de El Debate (España).