Un estudio publicado en la revista científica “Ciencia” (Science) explica que el aumento de grasa abdominal después de los 45 años no depende solo de comer más, sino de cambios del propio envejecimiento: el cuerpo pierde masa muscular y al mismo tiempo activa células que producen nuevas células grasas, sobre todo en la zona del abdomen. Este proceso hace que la cintura aumente incluso cuando el peso total se mantiene parecido, porque el músculo se reduce y la grasa ocupa más lugar.
Los investigadores observaron que con la edad ciertas células madre (células capaces de formar otros tejidos) empiezan a fabricar grasa con mayor facilidad, lo que explica la panza más blanda típica de la mediana edad.
En la vida diaria, esto significa que solo hacer dieta no alcanza: mantener actividad física regular, especialmente ejercicios de fuerza, ayuda a conservar músculo y disminuye la acumulación abdominal asociada al paso del tiempo.







