domingo, mayo 31, 2026
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Síndrome metabólico: qué es, cuáles son sus riesgos y cómo prevenirlo

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Se estima que aproximadamente el 25 % de la población adulta mundial padece síndrome metabólico, cifra que aumenta con la edad y asciende al 40 % en la sexta década de vida. Te contamos en qué consiste y cómo disminuir los factores de riesgo


Se conoce como síndrome metabólico (SM) a un grupo de enfermedades que han estado presentes en la historia de la humanidad en todas las culturas que tuvieran sobrealimentación y actividad física limitada.

En la literatura médica ya había registros de las afecciones que componen el SM en la época del Renacimiento y el Barroco, aunque se trataba de observaciones sueltas; entre ellas la corpulencia o plétora (obesidad abdominal), la sed excesiva (polidipsia), la presencia de orina abundante y dulce, fatiga, somnolencia y eventos cardiovasculares súbitos.

Ya en la Edad Media, se sumaban descripciones sobre la vida sedentaria, el exceso alimentario y sus complicaciones que, siglos más tarde, se asociaron con el exceso calórico crónico, la acumulación de grasa y las alteraciones metabólicas.

Con el avance de las autopsias (siglo XVII–XVIII), aquellas complicaciones se hicieron visibles: corazones agrandados, vasos “engrosados” o endurecidos e hígado aumentado de tamaño (probable hígado graso).

PARA SABER MÁS → SU HÍGADO IMPORTA (NIH, USA)

Aunque no hablaban de aterosclerosis como hoy, describían “endurecimiento de arterias” y “obstrucciones” dando un marco al síndrome metabólico moderno.

Gracias a la observación epidemiológica primitiva, muchos textos médicos y filosóficos señalaban que comer y beber alcohol en exceso y llevar una “vida cortesana” (sedentaria) se asociaba con “apoplejía” (ACV), “gota” y “diabetes”. Y se comenzó a intuir algo que terminó por confirmarse décadas después: estas enfermedades venían en grupo.

Aquellos primeros registros que brindaron descripciones de obesidad, diabetes y enfermedad vascular asociadas al estilo de vida, en épocas en que no existían la medición de glucemia, el concepto de insulina ni la definición del síndrome integrado, representan el primer acercamiento al SM. Aunque el médico los miraba como piezas sueltas, sus observaciones fueron indispensables para, siglos después, ver el rompecabezas completo.

A fines de los ’70, con los estudios de Markolf Hanefeld y W. Leonhardt, se encontró que en personas con obesidad, el hígado graso podía estar relacionado con la tolerancia anormal a la glucosa (azúcar en sangre), la dislipidemia (alteración en los niveles de grasas –lípidos- en la sangre), la hiperuricemia (nivel elevado de ácido úrico en la sangre) o una combinación de estos cuadros.

PARA SABER MÁS → QUÉ ES EL SÍNDROME METABÓLICO (MEDLINEPLUS, USA)

Sobre esta base, en 1981 publicaron la primera definición integral del síndrome metabólico: “conjunto de enfermedades metabólicas e hipertensión con mayor riesgo de diabetes y enfermedad cardiovascular (ECV)” que afecten el corazón o el cerebro.

El énfasis de este concepto, que es válido hasta hoy, estaba puesto en un enfoque integrado para el diagnóstico y el tratamiento con intervenciones en el estilo de vida como una herramienta para prevenir la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares en personas que presentaran el síndrome.

La historia del SM refleja nuestra comprensión evolutiva acerca de la relación entre alimentación, estilo de vida y enfermedades crónicas.

CAUSAS Y SÍNTOMAS DEL SM

En personas con peso normal, las causas del SM serían genéticas. En personas con obesidad, se relaciona con la alimentación inadecuada (exceso de grasas) y el sedentarismo, además del paso de los años.

Otras circunstancias que colaboran pueden ser el consumo de alcohol, el uso de psicofármacos, el tabaquismo, la depresión y el estrés crónico.

La obesidad, componente central del SM, es un factor de riesgo que aumenta las probabilidades de presentar resistencia a la insulina, dislipidemia (desórdenes en las grasas sanguíneas) y, en algunos casos, hipertensión.

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Mientras la mayoría de las personas sabe que los problemas con el peso son el resultado de un desbalance entre una excesiva ingesta calórica y un bajo gasto energético, pocos conocen el impacto nocivo que tiene el estrés crónico sobre su peso corporal. Este aumenta la secreción de cortisol, cuyo exceso actúa en el cuerpo como si estuviéramos ingiriendo corticoides: incrementa el apetito, favorece la acumulación de grasa en el abdomen y daña las arterias.

Sin embargo, la clave del SM es la resistencia a la insulina, estado que se relaciona directamente con la obesidad abdominal.

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En condiciones normales, la insulina se encarga de llevar el azúcar de la sangre a las células del cuerpo. Pero la grasa, en especial la acumulada en el abdomen, produce sustancias -como la resistina, por ejemplo- que entorpecen su acción sobre los tejidos y las células y los convierten en resistentes a la insulina.

Así, el páncreas se ve forzado a producir más insulina para mantener los niveles normales de azúcar en sangre, condición llamada hiperinsulinemia. Esto puede desembocar en el desarrollo de diabetes, síndrome metabólico (SM), síndrome de ovario poliquístico (SOP) y otras enfermedades que aumentan el riesgo de infarto.

Como el SM es silencioso, es decir, salvo la obesidad abdominal (que es visible) no hay otras señales palpables de que lo tengas o se esté desarrollando, es fundamental mantener bajo control los valores de Las 7 cifras de la salud. El SM se diagnostica cuando aumenta la circunferencia de la cintura y al menos dos de las siguientes cifras se encuentran alteradas:

Conviene tener MENOS de:

  1. CIRCUNFERENCIA CINTURA: 80 – 90 cm para la mujer y 95 – 100 cm para el hombre. MÁS CENTÍMETROS → OBESIDAD ABDOMINAL.
  2. TRIGLICÉRIDOS: 130 mg/dl.
  3. COLESTEROL LDL (“MALO”): 100 mg/dl | LIPOPROTEÍNA A: 50 mg/dl (Adultos: medir al menos 1 vez en la vida).
  4. COLESTEROL TOTAL: 200 mg/dl.
  5. PRESIÓN ARTERIAL: 13/8
  6. GLUCOSA EN AYUNAS: 100 mg/dl.

Conviene tener MÁS de:

7. COLESTEROL HDL (BUENO): 50 mg/dl para la mujer y 40 mg/dl para el hombre.

Es importante conocer los valores normales porque, cuanto más te acerques a ellos, estarás más sano.

Realizar periódicamente un control de estas cifras mediante un chequeo clínico y exámenes de sangre es lo más conveniente para tu salud.

PARA SABER MÁS → OBESIDAD ABDOMINAL: RIESGOS PARA EL CORAZÓN Y CÓMO EVITARLOS

PREVENCIÓN

La creciente comprensión de la complejidad del SM llevó a una evolución en su denominación. Términos nuevos, como “síndrome cardio-reno-hepato-metabólico”, reflejan la amplia gama de órganos y sistemas que pueden ser afectados por esta condición que, sin el tratamiento adecuado, aumenta el riesgo de enfermedades cardíacas, cerebrovasculares y hepáticas (hígado graso e insuficiencia hepática) y disminuye la calidad de vida.

Lamentablemente, el descubrimiento del SM y el avance científico para su prevención y tratamiento no han modificado significativamente las estadísticas ya que entre 2005 y 2021 la obesidad, la diabetes, la dislipemia, la hipertensión y el sedentarismo siguieron en alza.

Por otro lado, la esperanza de vida se ha prolongado durante las últimas décadas. Y del mismo modo, la prevalencia de la obesidad aumentó junto con el envejecimiento.

Dado que la obesidad predispone a la resistencia a la insulina, el SM mejora significativamente con la disminución de peso (aunque sea leve) y el aumento de la actividad física, indispensable para tener un efecto más duradero.

PUEDE SER ÚTIL → CENTÍMETROS PARA MEDIR CINTURA

Además, es importante:

-Moderar el consumo de alcohol: en exceso genera resistencia a la insulina y favorece el desarrollo de SM. En cambio, una ingesta moderada (hasta 1 copa diaria para la mujer y 2 para el hombre) aumenta la sensibilidad a esta hormona e incrementa los niveles de HDL (colesterol bueno), reduciendo el riesgo de enfermedades.

-No fumar: el tabaquismo reduce la sensibilidad a la insulina, aumenta los triglicéridos, disminuye las concentraciones de colesterol HDL (bueno) y eleva la presión arterial.

-Controlar la presión arterial en forma regular y hacerse un chequeo general una vez al año.

PUEDE SER ÚTIL → TENSIÓMETROS PARA MEDIR TU PRESIÓN ARTERIAL

-Combatir el estrés crónico para evitar la producción de cortisol.

Aunque el SM es el resultado de la combinación de múltiples factores, no es un destino inevitable: muchas de sus causas están relacionadas con hábitos que podemos modificar.

Pequeños cambios sostenidos en el tiempo —mejorar la calidad de la alimentación, moverse más a lo largo del día, dormir mejor, reducir el estrés y realizar controles médicos periódicos— pueden marcar una gran diferencia.

Detectar a tiempo los factores de riesgo y actuar sobre ellos permite prevenir complicaciones y recuperar algo fundamental: el control sobre nuestra salud.