La actualización de los manuales internacionales redefinió el concepto de Asperger dentro del Trastorno del Espectro Autista (TEA). Especialistas aclaran que el aumento de casos responde a mejor detección y ampliación de criterios, no a una “epidemia”.
En Argentina, más de 100.000 personas cuentan con Certificado Único de Discapacidad (CUD) por Trastorno del Espectro Autista (TEA). El dato, difundido en una nota publicada por Clarín el 23 de febrero de 2026, refleja un crecimiento en los diagnósticos, impulsado principalmente por una mayor concientización y detección temprana.
Desde la actualización del DSM-5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales) y la CIE-11 (Clasificación Internacional de Enfermedades), el término “síndrome de Asperger” dejó de considerarse un diagnóstico independiente y pasó a integrarse formalmente dentro del espectro autista. Esta modificación apunta a unificar criterios clínicos y facilitar el acceso a apoyos y derechos.
El psicólogo e investigador Ángel Elgier explicó que esta unificación permite comprender el autismo como un continuo, con distintos niveles de apoyo necesarios según cada caso. Las características centrales incluyen dificultades en la interacción social, patrones de intereses restringidos y formas particulares de comunicación, dentro de un origen neurobiológico.
Los especialistas subrayan que el aumento en la cantidad de diagnósticos no implica un incremento en la prevalencia biológica, sino una mejor identificación de casos que antes quedaban sin encuadre clínico. También reiteran que no existe evidencia científica que vincule las vacunas con el desarrollo del TEA.
La redefinición diagnóstica busca evitar etiquetas fragmentadas y promover una mirada más integral, centrada en las necesidades de apoyo y en la inclusión social, educativa y laboral de las personas dentro del espectro.
Fuente: Clarín, 23 de febrero de 2026







