Masticar alimentos envueltos en film plástico y luego escupirlos es la nueva práctica viral que circula en redes sociales bajo la promesa de bajar de peso sin ingerir calorías. Especialistas advierten que no solo es ineficaz, sino potencialmente peligrosa y vinculada a trastornos de la conducta alimentaria.
La llamada “dieta de comer plástico” se difundió principalmente en plataformas digitales en Asia y consiste en envolver comida en papel film, masticarla para “sentir el sabor” y luego escupirla antes de tragarla. La intención es evitar la ingesta calórica sin renunciar al placer del alimento.
Sin embargo, desde el punto de vista fisiológico, el método no funciona. La sensación real de saciedad se activa cuando los nutrientes llegan al sistema digestivo y desencadenan señales hormonales hacia el cerebro. Si el alimento no se ingiere, esas señales no se producen, lo que puede aumentar la ansiedad y favorecer posteriores atracones, según explican especialistas citados por Infosalus.
Además, el riesgo físico es concreto: inhalar o tragar accidentalmente el plástico puede provocar asfixia, irritación digestiva o incluso obstrucción intestinal. A esto se suma el impacto psicológico. Diversas investigaciones sobre conductas como el “chew and spit” (masticar y escupir) señalan que pueden asociarse a trastornos de la conducta alimentaria y generar déficits nutricionales cuando reemplazan comidas reales (National Institutes of Health, PMC4994215).
Expertos en salud mental advierten que este tipo de desafíos refuerza una relación dañina con la comida y con el propio cuerpo, especialmente en adolescentes y jóvenes que buscan resultados rápidos sin supervisión profesional.
La evidencia científica es clara: no existen atajos seguros para adelgazar. Bajar de peso de forma saludable requiere alimentación equilibrada, porciones adecuadas, actividad física y acompañamiento profesional. Los desafíos virales pueden parecer inofensivos, pero no sustituyen la educación alimentaria ni el abordaje integral en centros de salud.
Fuentes: Infosalus (2026); National Institutes of Health, artículo PMC4994215; reportes sobre trastornos alimentarios publicados por BioBioChile (2017).







