¿El debut de la Selección te dio acidez? Claves para encontrar alivio

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En el mes del Mundial viviremos distintas emociones, y nuestro cuerpo muchas veces responderá con diferentes síntomas. Si después del primer partido sentís acidez estomacal, te contamos de qué se trata y por qué el estrés puede ser el responsable


Se conoce como “acidez” a una sensación de ardor que se presenta justo debajo o detrás del esternón. La molestia que provoca suele originarse en el pecho desde el estómago y puede sentirse en el cuello o la garganta.

CAUSAS

Cuando el alimento sólido o líquido entra al estómago, una banda de músculos que se encuentra al final del esófago cierra el paso. Si esta banda (esfínter esofágico inferior) no logra cerrarse bien, los alimentos o el ácido del estómago pueden devolverse hacia el esófago ocasionando lo que se conoce como reflujo.

Este material parcialmente digerido puede irritar el esófago, causando acidez y otros síntomas.

La acidez gástrica es más probable que ocurra en personas que tienen una hernia hiatal ya que la parte superior del estómago protruye hacia arriba dentro de la cavidad torácica, lo que debilita al esfínter y facilita el reflujo de ácido desde el estómago hacia el esófago.

El embarazo y muchos medicamentos pueden causar acidez gástrica o empeorarla.

Sin embargo, casi todos experimentamos acidez gástrica en algún momento; siendo el estrés y la ansiedad otros factores responsables de este problema gástrico común.

Además de perjudicar nuestra salud general, el estrés contribuye a aumentar la secreción ácida de nuestro estómago.

“Las alteraciones de los neurotransmisores implicados en el estrés y la ansiedad, como son la acetilcolina o la histamina, podrían modificar diferentes funciones orgánicas a través de sus efectos sobre los sistemas nerviosos central y periférico y producir un aumento de la secreción de ácido gástrico, así como la reducción de la barrera moco defensiva de la mucosa gástrica causante de la acidez”, señala el doctor Salvador Giménez, médico de Atención Primaria del Centro Sanitario París de Barcelona.

El estrés, además, desempeña un papel importante en la percepción del dolor. De este modo, en una persona que padece estrés y acidez los síntomas se verán agravados respecto a los de otra persona que solo padece acidez.

Este vínculo entre el estrés y la acidez estomacal se debe a la estrecha interacción entre el sistema nervioso y el digestivo, llegándose a llamar al estómago nuestro segundo cerebro.

Hay varias formas de controlar el estrés, como la meditación, el ejercicio físico o tomarse un rato para comer en paz y disfrutar de nuestras comidas.

QUÉ HACER

Si la acidez es frecuente, conviene consultar con el médico porque el reflujo puede dañar el recubrimiento del esófago y, con el tiempo, ocasionar problemas serios.

Para reducir o controlar la acidez (muy especialmente si estás atravesando una etapa estresante), conviene evitar los alimentos y bebidas que puedan desencadenar el reflujo, tales como:

Luego, tratar de cambiar algunos hábitos; entre ellos:

  • Evitar agacharse o hacer ejercicio inmediatamente después de comer.
  • Evitar comer entre 3 a 4 horas antes de irse a dormir. Acostarse lleno hace que los contenidos del estómago ejerzan más presión sobre el esfínter esofágico inferior y esto provoca reflujo.
  • Ingerir comidas más pequeñas.

Otros cambios en el estilo de vida incluyen:

  • Evitar el uso de correas apretadas o vestimentas alrededor de la cintura, debido a que estos aprietan el estómago y pueden forzar los alimentos a devolverse.
  • Bajar de peso si fuera necesario. La obesidad aumenta la presión abdominal, lo cual puede hacer que los contenidos del estómago se devuelvan al esófago.
  • Dormir con la cabeza levantada unos 15 cm. Dormir con la cabeza a un nivel más alto que el estómago reduce la posibilidad de que los alimentos digeridos se devuelvan al esófago. Para lograrlo es eficaz colocar libros, ladrillos o bloques de manera segura debajo de las patas de la cama en la parte de la cabecera. También podés usar una almohada en forma de cuña debajo del colchón. Dormir con almohadas extra NO funciona bien para aliviar el reflujo o la acidez, debido a que podemos correr las almohadas durante la noche sin darnos cuenta.
  • Dejar de fumar. Los químicos en el humo del cigarrillo debilitan el esfínter.
  • Reducir el estrés. Practicar yoga, tai chi o meditación para favorecer la relajación.

Si con estos cambios no lográs un completo alivio, podés recurrir a medicamentos de venta libre:

  • Antiácidos: ayudan a neutralizar los ácidos estomacales.
  • Bloqueadores H2: reducen la producción de ácido en el estómago.
  • Inhibidores de la bomba de protones: detienen casi toda la producción de ácido estomacal.

Si los síntomas no se alivian con cuidados personales, es posible que necesites medicamentos más fuertes que los de venta libre para reducir el ácido. Cualquier señal de sangrado requerirá más exámenes y tratamiento.

CUÁNDO CONSULTAR AL MÉDICO

Es necesario conseguir atención médica urgente cuando se presentan:

  • Vómitos sanguinolientos (con sangre o que luce como café molido).
  • Heces de color negro (como el alquitrán) o marrón.
  • Sensación de ardor y un dolor constrictivo u opresivo en su pecho. Algunas veces, las personas que piensan que tienen acidez gástrica están experimentando un ataque cardíaco.

Además, conviene consultar cuando:

  • La acidez es frecuente o no desaparece después con unas cuantas semanas de cuidados personales.
  • Bajás de peso sin quererlo.
  • Tenés dificultad para tragar (los alimentos se sienten atrancados a medida que bajan).
  • Experimentás una tos o sibilancias que no desaparecen.
  • Tus síntomas empeoran con antiácidos o con bloqueadores H2, u otros tratamientos.
  • Pensás que alguno de tus medicamentos habituales están causando acidez. En este caso NO cambies ni suspendas un medicamento por tu cuenta. Consultá con tu médico.

Fuente: Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos