Envejecimiento digital: cómo las pantallas impactan en la piel

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La exposición prolongada a celulares, computadoras y tabletas se asocia a cambios visibles en la piel. La dermatología ya habla de envejecimiento digital, un fenómeno vinculado a la luz azul que acelera el daño cutáneo incluso desde edades tempranas.


El envejecimiento ya no depende solo del paso del tiempo o del sol. Hoy, la ciencia pone el foco en un nuevo factor cotidiano: las pantallas. Según estudios publicados en el Journal of Investigative Dermatology, la llamada luz azul o radiación HEV (luz visible de alta energía), emitida por dispositivos electrónicos, puede generar alteraciones progresivas en la piel.

La evidencia indica que esta radiación produce estrés oxidativo, un proceso en el que los radicales libres dañan las células, favoreciendo la inflamación y el deterioro del colágeno y la elastina. Como consecuencia, pueden aparecer manchas, tono apagado, deshidratación y signos de fatiga cutánea.

A diferencia del envejecimiento cronológico, el envejecimiento digital no responde a una edad fija, sino a la cantidad de horas de exposición. Los primeros indicios pueden observarse incluso entre los 20 y 25 años, especialmente en personas con alta exposición diaria a pantallas.

La prevención es clave: reducir el tiempo frente a dispositivos cuando sea posible, usar filtros de luz azul, realizar pausas visuales frecuentes, aplicar fotoprotección que cubra la luz visible y sumar antioxidantes en la rutina de cuidado de la piel para fortalecer la barrera cutánea y limitar el daño acumulado.