La pérdida de audición puede empezar mucho antes de lo que creemos. La buena noticia es que muchas dificultades auditivas se pueden prevenir, detectar a tiempo o mejorar con hábitos simples y controles adecuados
La audición es la capacidad de percibir sonidos y comprender lo que escuchamos. Y aunque es un sentido clave para vincularnos con el entorno, suele quedar relegada en los controles de rutina.
El problema es que cuando algo empieza a fallar, no siempre se nota de inmediato.
Algunas señales de alerta frecuentes son:
- Subir mucho el volumen del televisor o del celular.
- Pedir seguido que repitan lo que dijeron.
- Escuchar, pero no entender bien, sobre todo en lugares ruidosos.
- Tener zumbidos en los oídos.
- Sentir cansancio o dolor de cabeza después de conversaciones largas.
Aunque muchas personas naturalizan estos síntomas y los atribuyen al paso del tiempo o al estrés, consultar a tiempo puede evitar que el problema avance.
PUEDE SER ÚTIL → Asociación Argentina de Logopedia, Foniatría y Audiología (ASALFA)
QUÉ ES LA HIPOACUSIA
La hipoacusia es la pérdida parcial o total de la capacidad auditiva en uno o ambos oídos que afecta la comunicación, el lenguaje y el desarrollo social. Puede ser leve, moderada, severa o profunda.
Existen tres tipos principales:
- Conductiva: problema en oído externo o medio.
- Neurosensorial: daño en cóclea o nervio auditivo.
- Mixta.
PARA SABER MÁS → Mala audición: un factor de riesgo para la demencia

Las causas frecuentes son envejecimiento, exposición al ruido, infecciones, traumatismos o algunos medicamentos.
Los síntomas típicos incluyen dificultad para entender conversaciones, sobre todo con ruido de fondo o cuando hablan varias personas.
VER TAMBIÉN → Qué es la hipoacusia. Causas y tipos
COMPLICACIONES
Aunque la mayoría de las personas asocia la hipoacusia con “no oír nada”, muchas veces la persona oye, pero no entiende bien las palabras, especialmente los sonidos agudos.
Si no se trata, la hipoacusia dificulta oír y también se asocia con aislamiento social, ansiedad, tristeza persistente y deterioro cognitivo, es decir, problemas para pensar, recordar y mantener la atención.
PARA SABER MÁS → Mala audición: un factor de riesgo para la demencia
Para proteger la audición y tratar la pérdida auditiva forma parte de una estrategia de cuidado integral del cerebro y de la calidad de vida en todas las etapas.
Un control auditivo es simple, indoloro y rápido. Un profesional puede evaluar si hay tapones de cera, infecciones, desgaste natural del oído o una pérdida auditiva más profunda.
Cuando hace falta, existen tratamientos médicos y también audífonos modernos, cada vez más pequeños, cómodos y discretos, que mejoran notablemente la vida cotidiana.
PUEDE SER ÚTIL → Audífonos

CUÁNDO CONSULTAR CON TU MÉDICO
Un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que los problemas auditivos pueden aparecer desde edades tempranas y generar consecuencias duraderas si no se identifican a tiempo.
Más del 60 % de la pérdida auditiva en niñas, niños y adolescentes podría prevenirse con medidas simples: reducir la exposición al ruido, regular el volumen de los dispositivos, realizar controles auditivos y consultar ante síntomas persistentes.
PARA SABER MÁS → Sordera: cómo detectar los problemas de audición desde la primera infancia
CLAVES PARA CUIDAR TU SALUD AUDITIVA
Aunque no existen suplementos milagrosos para “recuperar” la audición, una alimentación equilibrada ayuda a cuidar la salud general del oído.
Comer frutas, verduras, pescado, frutos secos y mantenerse bien hidratado favorece la circulación y el funcionamiento del sistema nervioso, fundamentales para procesar los sonidos.
PARA SABER MÁS → Instituto Nacional de Salud (USA) ¡Escuche!
Mover el cuerpo también beneficia al oído: caminar, andar en bicicleta o hacer ejercicio moderado mejora la circulación sanguínea y ayuda a que las estructuras del oído interno reciban mejor oxígeno y nutrientes.
Además, la actividad física reduce el estrés, un factor que suele empeorar los zumbidos y la sensación de cansancio auditivo.
PARA SABER MÁS → Test exprés: 13 preguntas para evaluar tu capacidad auditiva
Otras acciones simples que pueden marcar la diferencia son:
- Hacer pausas en el uso de auriculares
- Evitar volúmenes altos durante períodos prolongados
- Elegir espacios tranquilos para conversar
- Priorizar encuentros cara a cara
Además, participar en actividades sociales protege la audición de manera indirecta, porque estimula la escucha activa y mantiene al cerebro entrenado.
PARA SABER MÁS → Instituto Nacional de Salud (USA) Pequeños dispositivos pueden mantenerlo conectado
Escuchar mal no solo afecta al oído: también puede generar aislamiento, vergüenza o frustración.
Hablar del tema, pedir ayuda y normalizar el uso de soluciones auditivas mejora el bienestar emocional y la autoestima. Escuchar bien es también sentirse incluido y conectado.
PUEDE SER ÚTIL → Ayudas para la baja audición
El mensaje es claro: el cuidado del oído no empieza cuando aparecen las dificultades, sino mucho antes. Integrar la salud auditiva a la atención primaria y a los hábitos diarios es una inversión silenciosa, pero poderosa, para el bienestar futuro.
FUENTES:
- Informe sobre pérdida auditiva y prevención. OMS.
- Hearing Loss and Dementia: Fast Facts. ACHIEVE Study.







