viernes, octubre 16, 2026
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Corazón: los cuidados más efectivos para mantenerlo sano

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Cuidar el corazón va mucho más allá de comer bien o hacer ejercicio; implica conocer nuestras «cifras de la salud» y entender que un infarto no se siente igual en hombres que en mujeres. Cuáles son las claves médicas para adelantarte al riesgo y las herramientas prácticas para sumar años de bienestar


¿Sabías que 2 de cada 3 infartos pueden prevenirse simplemente cambiando algunos hábitos cotidianos? Aunque muchas veces vemos a las enfermedades cardiovasculares como algo lejano o inevitable, las estadísticas en nuestro país nos invitan a prestarles más atención.

Las estadísticas oficiales son un llamado de atención: los especialistas estiman que en Argentina se produce un ACV cada 4 minutos y que las enfermedades del corazón provocan una muerte cada 5 minutos. Lo más alarmante es que estos episodios avanzan cada vez más entre los menores de 40 años.

En el marco del Día Mundial del Corazón, te proponemos un recorrido para entender cómo funciona este motor vital y qué herramientas prácticas tenés a mano para protegerlo. Desde aprender a identificar las señales de alerta —que varían notablemente entre hombres y mujeres— hasta descubrir tus «cifras de la salud» y poner a prueba tu riesgo cardíaco con el célebre Test de Framingham.

Cuidar tu corazón es mucho más simple de lo que pensás; empecemos hoy a sumar años de bienestar.

SEÑALES DE ALERTA

Mientras los hombres experimentan de manera característica los síntomas clásicos de ataque cardíaco, las mujeres presentan síntomas de insuficiencia cardiaca que a menudo se atribuyen al estrés.

De acuerdo al sexo biológico, las señales (y sus diferencias), son:

EDAD. Mujeres: después de los 65 años | Hombres: después de los 45 años.

ANSIEDAD

  • Mujeres: son 7 veces más propensas a recibir diagnósticos inapropiados. Si experimentan las señales y hay antecedentes de ECV en la familia, conviene insistir en que se realicen las pruebas antes de volver a casa.
  • Hombres: cuando se presentan en la guardia no se les suele confundir el cuadro cardiaco con un estado ansioso. Esta señal suele ser exclusivamente femenina.

SUDOR FRÍO Y EXCESIVO

  • Mujeres: puede presentarse, pero con menor frecuencia.
  • Hombres: la transpiración excesiva es más frecuente en los hombres. Señal clara para buscar ayuda.

DOLOR

  • Mujeres: EN PARTE SUPERIOR DE LA ESPALDA. Se puede presentar con dificultades para respirar, presión o dolor en la parte baja del pecho o en la región superior del abdomen, náuseas y vómitos, dolor de mandíbula y fatiga extrema. Si sobreviene un cansancio extremo –apenas es posible levantarse de la silla y dar unos pasos después de haber estado sentada un largo rato y sin hacer esfuerzos podría tratarse de una complicación cardiaca.
  • Hombres: EN EL PECHO. La opresión en el tórax es el dolor característico del infarto, que puede acompañarse de dolor en el brazo y dificultad para respirar.

Cualquier persona con antecedentes de enfermedades cardiacas debería tomarse con seriedad cualquier cuadro inexplicable de indigestión o dolor abdominal.

AMBOS SEXOS

  • MAREOS. Pueden ser la antesala del infarto. El corazón comienza a latir de forma inusual (más rápido o muy despacio) y evita que la sangre llegue adecuadamente al cerebro favoreciendo los mareos y la pérdida repentina del conocimiento. Pedir ayuda, especialmente si hay antecedentes de infarto o ACV en la familia.
  • INDIGESTIÓN | Dolor abdominal. Tanto hombres como mujeres suelen experimentar este síntoma en las primeras etapas del infarto. La clave está en buscar otras señales adicionales: dolor de pecho o mareos en hombres y dolor de mandíbula o en la región superior de la espalda en las mujeres.

LOS CUIDADOS MÁS EFECTIVOS

Para cuidar el corazón es importante hacerlo desde la primera infancia y controlar los ocho factores de riesgo aumentan la salud cardiovascular:

1. Mantener un peso saludable. La obesidad general y localizada (abdominal) aumentan el riesgo de ECV, hipertensión arterial y diabetes, entre otras complicaciones.

2. Controlar las grasas en sangre. Mantener niveles adecuados de colesterol y triglicéridos.

3. Chequear el azúcar en sangre. Es importante cuidar los valores de glucosa para prevenir o tratar la diabetes.

4. Controlar la presión arterial. En caso de padecer hipertensión, cumplir con el tratamiento médico.

5. No fumar ni estar expuesto a ambientes con humo.

6. Mantenerse activo. Sumar al menos 30 minutos de actividad física –continuos o en tandas– la mayor cantidad de días a la semana.

7. Evitar el exceso de estrés. Cuando es crónico ocasiona aumento de la presión arterial. Además, la frecuente ansiedad, los brotes de hostilidad, la competitividad extrema, la irritabilidad y el enojo permanente cuadruplican el riesgo de ECV. Propiciar momentos de relax, descansar bien y aprender a manejar las emociones.

8. Comer a diario alimentos de origen vegetal (frutas, hortalizas, cereales integrales, semillas), que permiten controlar muchos de los factores de riesgo mencionados.

Para controlar los primeros cuatro factores de riesgo es útil conocer LAS CIFRAS DE LA SALUD:

  • Conviene tener MENOS de:
    • CIRCUNFERENCIA CINTURA: 80 – 90 cm para la mujer y 95 – 100 cm para el hombre. MÁS CENTÍMETROS → OBESIDAD ABDOMINAL.
    • TRIGLICÉRIDOS: 130 mg/dl.
    • COLESTEROL LDL (MALO): 100 mg/dl | LIPOPROTEÍNA A: 50 mg/dl (Adultos: medir al menos 1 vez en la vida).
    • COLESTEROL TOTAL: 200 mg/dl.
    • PRESIÓN ARTERIAL: 13/8
    • GLUCOSA EN AYUNAS: 100 mg/dl.
  • Conviene tener MÁS de:
    • COLESTEROL HDL (BUENO): 50 mg/dl para la mujer y 40 mg/dl para el hombre.

En bebés y niños es importante favorecer la lactancia materna para disminuir el riesgo de obesidad, criar chicos libres de sodio y grasas, incluir frutas y hortalizas, cereales integrales y pescado en su alimentación, fomentar el ejercicio y asegurarles un ambiente libre de humo.

En adolescentes, a las claves anteriores es importante sumar acciones anti-tabaco y educación para el consumo responsable y moderado de alcohol.

En jóvenes y adultos, a partir de los 20 años es necesario realizar chequeo completo y electrocardiograma. El médico puede solicitar, además:

  • Ergometría: actividad en cinta o bicicleta que mide la capacidad de irrigación de las arterias coronarias.
  • Nivel de proteína C-Reactiva –PCR– (cada 2 años). Esta sustancia producida por el hígado se eleva cuando hay un proceso de inflamación en el organismo que puede afectar la salud cardíaca, entre otras complicaciones.

EL TEST DE FRAMINGHAM

La Asociación Americana del Corazón publicó pautas relativas a la prevención de la enfermedad cardiovascular sobre la base de la probabilidad de experimentar un episodio cardiovascular (ataque cardíaco, accidente cerebrovascular, muerte) dentro de los 10 años siguientes.

La puntuación de Framingham es la estimación de dicho riesgo, resultado de una investigación realizada durante el Estudio del Corazón de Framingham usado para adultos mayores a partir de los 20 años.

En el sitio es posible ingresar los datos personales y obtener el resultado al instante. Deberás anotar sexo biológico, edad, nivel de colesterol, presión arterial y obtendrás el “puntaje de riesgo” de desarrollar cardiopatía coronaria. A más puntos, más riesgo.

Conocer tu puntuación en el Test de Framingham es como mirar el tablero de tu auto: te dice cómo estás viajando, pero no define el destino final.

La salud de nuestro corazón no está escrita en piedra; se construye día a día, tenedor a tenedor y caminata a caminata.

Si tu riesgo dio bajo, ¡felicitaciones!, es momento de mantener esos buenos hábitos.

Si dio más alto de lo esperado, no te alarmes: tomalo como un valioso llamado de atención de tu cuerpo y agendá una consulta con tu médico de cabecera.

Al final del día, el mejor tratamiento siempre es la prevención. Nunca es tarde para empezar a regalarle a tu corazón los años de bienestar que se merece.

Cada 29 de septiembre se celebra el Día Mundial del Corazón. El compromiso de las Naciones que participan en esta campaña mundial es reducir la mortalidad prematura por enfermedades cardiovasculares. Para conseguirlo, el foco está puesto en la prevención divulgando los hábitos cardiosaludables para mantener tu corazón sano y aprender estrategias simples pero eficaces para cuidarlo.