El aburrimiento positivo… ¿existe?

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Aunque muchos chicos lo vivan como un castigo, el tiempo de estar en casa es una oportunidad para desarrollar su creatividad y expandir el autoconocimiento


El rmino aburrimiento proviene del latín: ab– prefijo «sin»- y horrere «horror»; y significa la existencia desprovista de sentido, cuando ya no queda nada por perder, nada a que temer. Sin embargo, esta palabra se utiliza para algo menos terrible: calificar un estado emocional asociado con la falta de ocupación específica, generalmente durante el tiempo libre.

Aunque suele ser vivido como una experiencia negativa, el aburrimiento que sobreviene en ese tiempo en el que no se hace nada “productivo” puede ser algo agradable y entretenido siempre que se transforme en un motor que impulse el ingenio y la creatividad.

De hecho el estar solo y sin más estímulos que la propia compañía es un camino directo hacia la intimidad y el autoconocimiento; para conectarse con uno mismo, con las propias sensaciones y pensamientos, y favorece un crecimiento saludable en los niños.

“NO SOY TU PAYASO”

“¡Mamá, papá… me aburro!”. La queja de los chicos surge apenas abren los ojos.

Frente a esta situación, algunos padres corren a subsanar como sea eso que viven como terrible, tendiendo a llenarlos de actividades y de atenciones. El problema para estos chicos es doble: por un lado no aprenden a manejar su frustración; por el otro, no saben explotar ni explorar su creatividad.

Según los psicólogos infantiles, los niños tienen una sobrestimulación y una agenda al tope, lo que hace que no sepan qué sentido dar al tiempo sin obligaciones.

Cuando los adultos logran proponerle cosas novedosas como alternativa a las pantallas, los invitan a pensar y a crear, el aburrimiento puede ser vivido como un momento de transición antes de ingresar a un espacio de ocio planificado y agradable.

BIENVENIDO OCIO

Acompañarlos a descubrir intereses y gustos es parte de la tarea parental.

Para aprovechar el aburrimiento positivamente es importante que los chicos convivan con tiempos libres de obligaciones pero de modo controlado y bajo una guía parental. Esperar, por ejemplo, que frente a la instrucción “arreglate solito”, “buscá algo lindo que hacer” o “ya se te ocurrirá cómo entretenerte” los chicos activen la creatividad y el disfrute es ilógico.

Ser guía no significa formar parte del juego. Es, por el contrario, sugerir ideas acordes a los intereses de los chicos, bucear si esos intereses no están muy definidos… pero manteniéndose al margen. De lo contrario, el aburrimiento se irá porque el adulto llena el vacío del tiempo y termina siendo una barrera para la propia búsqueda del chico.

Para los expertos, el aburrimiento es un motor, no una condena. De convertirlo en creación, imaginación y entretenimiento dependerá no solo del niño, sino principalmente de la decisión que tomen sus padres: es decir, si están dispuestos a acercarles una chispa para que enciendan el fuego o prefieren prenderles directamente la fogata por las dudas… así no se queman.

El niño necesita aprender que puede combatir el aburrimiento por sí mismo sin llegar a enojarse ni molestar con mala conducta y por eso ser castigado. Necesita experimentar el aburrimiento para aprender a combatirlo y deshacerse de él de forma autónoma, no que otras personas se lo quiten como si se tratara de algo malo.

CARA A CARA CON EL ABURRIMIENTO

  • Los niños deben aprender a identificar cuando están aburridos. Solo de esa forma podrán decidir cómo entretenerse. Los padres, por su parte, deberán identificar qué tipo de comportamiento tienen sus hijos cuando se aburren. Al hacerlo, evitarán reprimendas innecesarias frente a berrinches producto del aburrimiento y, lo que es mejor, utilizarán ese momento preciso para ayudarlos a reflexionar:
    • “¿Es posible que ess aburrido? Pensá qué podés entretenerte porque necesito terminar lo que estoy haciendo”.
    • “Entiendo que no tenés con quién jugar, pero tenés juguetes, juegos de mesa, crayones y muchas cosas más. A lo mejor encontrás algo para pasar un rato divertido”.
  • Evitar el enojo y el disgusto. El que tu hijo es lleno de juguetes, imágenes y pantallas no significa que eso le despierte el deseo, gran motor del juego y de la creación.           
  • Sugerirle ideas acordes a su edad: pintar, disfrazarse, recortar revistas y armar rompecabezas, modelar masa, hacer un escondite debajo de la mesa y llevar sus juguetes allí. Incluso podés comenzar con ellos, y después dejarlos solos para que desarrollen su ingenio e iniciativa.
  • Pedirle ayuda en actividades familiares y tareas domésticas. Limpiar, cocinar, arreglar el jardín o regar las plantas, pintar una pared, acomodar fotos o decorar un portarretrato. Pueden ser disparadores de otras alternativas para ocupar el ocioso tiempo.

Por último es importante señalar que algunos chicos se aburren porque no sienten que son suficiente compañía para sí mismos. Esto, en algunos casos, puede ser señal de baja autoestima. Si a pesar de tus propuestas el aburrimiento persiste en tu hijo, consultá con el pediatra.