Un estudio publicado en la Revista de Hipertensión (Journal of Hypertension) comparó diferentes tipos de sal y confirmó que la sal común, la gruesa y la rosa del Himalaya tienen casi el mismo contenido de sodio, por lo que no hay diferencias en su efecto sobre la presión arterial. En cambio, la sal hiposódica, que sustituye parte del sodio por potasio, puede ayudar a controlar la presión alta en personas con hipertensión. El trabajo destacó que el exceso de sodio favorece la retención de líquidos, aumenta la cantidad de sangre y eleva la presión, lo que puede afectar el corazón y el cerebro.







