Conocé las señales de este trastorno cerebral que provoca convulsiones pero tiene tratamientos efectivos que permiten preservar la calidad de vida
La epilepsia (también conocida como trastorno convulsivo) es una enfermedad del cerebro que se desarrolla a partir de una actividad eléctrica anormal y provoca convulsiones.
Según datos de la Liga Argentina contra la Epilepsia, es una de las enfermedades neurológicas más frecuentes, con una prevalencia que oscila entre el 4 al 10 por 1000 habitantes, o sea, aproximadamente 1 de cada 100 personas.
La epilepsia se puede presentar a cualquier edad, sin distinción de sexo, raza o clase social. Las crisis tienden a aparecer en la infancia o en la adolescencia tardía, pero la incidencia aumenta nuevamente después de los 65 años.
La epilepsia no es una enfermedad mental ni un signo de baja inteligencia. Tampoco es contagiosa. Las convulsiones normalmente no causan daño cerebral y entre los episodios convulsivos una persona con epilepsia no es diferente de cualquier otra.
SÍNTOMAS
El síntoma principal de la epilepsia son episodios repetidos de convulsiones; una sola convulsión aislada no se considera epilepsia.
Hay muchos tipos diferentes de convulsiones, y cada una presenta diferentes síntomas. Algunos tipos comunes de ataques se presenta como:
Convulsiones generalizadas: crisis convulsiva que afecta todo el cerebro. Durante la convulsión, los músculos del cuerpo se vuelven rígidos (agarrotados), luego se agitan y se contraen (lo que se conoce como convulsiones). La persona que tiene la convulsión generalmente pierde la conciencia (desmayos). También puede apretar la mandíbula, morderse la lengua o la mejilla o perder el control de la vejiga.
Crisis de ausencia: afecta todo el cerebro y suele durar solo unos segundos. Durante la convulsión, la persona puede tener la mirada ausente, no estar consciente de su entorno, dejar de hablar, moverse repentinamente o tener pequeños cambios en los movimientos musculares.
Crisis parcial: afecta solo a una parte del cerebro. Los síntomas pueden variar, dependiendo de dónde se localiza su origen. Una crisis parcial puede causar:
- cambios en las emociones o en los sentidos (alucinaciones, entumecimiento, hormigueo u otros cambios en la visión, el gusto, el olfato, el tacto o el oído);
- contracciones musculares (hacer que la persona mueva la cabeza de una manera inusual, o sacuda un brazo o una pierna);
- episodios de mirada ausente, a veces con movimientos repetitivos inusuales (mover la boca o los labios, masticar o tragar o hacer movimientos de la mano).
Antes de que comience una convulsión, algunas personas experimentan mareos o cambios emocionales. También pueden experimentar cambios en la visión (como alucinaciones), olor (oler algo que no está allí) y tacto (entumecimiento u hormigueo).
Sentir estas cosas antes de una convulsión se llama ‘aura’. Reconocer un aura es útil como advertencia de que se estás a punto de sufrir una convulsión.

CAUSAS
Algunos factores que pueden aumentar el riesgo de epilepsia son:
- Genética: tener un padre o hermano que tiene epilepsia aumenta el riesgo.
- Traumatismo craneal: las lesiones graves en la cabeza pueden causar epilepsia, a veces años después de la lesión.
- Infección: meningitis, encefalitis y el VIH pueden aumentar el riesgo de epilepsia.
- Afecciones médicas: alzhéimer, derrame cerebral, tumores cerebrales o problemas con los vasos sanguíneos del cerebro.
- Problemas durante el embarazo, el nacimiento o el desarrollo temprano: en algunos casos, las infecciones durante el embarazo, los problemas durante el nacimiento, los defectos cerebrales congénitos (problemas en el cerebro que están presentes en el nacimiento) o las lesiones en el cerebro de un bebé pueden causar epilepsia.
PARA SABER MÁS → CEREBRO: CUÁLES SON LAS AFECCIONES MÁS COMUNES Y CÓMO PREVENIRLAS
DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO
Además de revisar el historial médico se solicita un examen neurológico y pruebas para examinar la actividad cerebral y descartar la presencia de otros problemas como hemorragias o tumores.
La farmacoterapia es la primera línea de acción. Los medicamentos que ayudan a prevenir las convulsiones se llaman anticonvulsivos o antiepilépticos. Se prescriben de acuerdo al tipo de convulsiones que se tenga, la frecuencia, la edad y el estado general de salud de la persona.
El seguimiento profesional permite controlar si el medicamento está funcionando, reducir los efectos secundarios o asegurarse de que la dosis sea correcta.
Las personas con epilepsia deben:
- evitar las bebidas alcohólicas porque pueden facilitar la convulsión y afectar la efectividad del medicamento;
- consultar con su médico acerca de cualquier nuevo medicamento que necesite tomar, ya que algunos pueden facilitar una convulsión o una interacción medicamentosa desfavorable.
Si el medicamento no ayuda con las convulsiones, el médico puede recomendar una cirugía u otras terapias.
PUEDE SER ÚTIL → MAPA INTERACTIVO CON CENTROS DE ATENCIÓN (LACE)
QUÉ HACER EN CASO DE CONVULSIÓN
Si tenés epilepsia, es posible que quieras compartir la siguiente información con tu familia, amigos y compañeros de trabajo para que sepan qué hacer en caso de que tengas una convulsión.
Si alguien cercano a vos tiene una convulsión, usá las mismas pautas generales que se muestran a continuación.

Cuando termine la convulsión, observá a la persona en busca de signos de confusión y hacé lo posible para que descanse o duerma si lo desea.
En Argentina existen varios grupos de apoyo y fundaciones dedicados a la epilepsia que ofrecen contención, información y comunidad; entre ellos: Fundación Espacio Epilepsia (con grupos de WhatsApp temáticos), Liga Argentina Contra la Epilepsia (LACE), Fundación Asvita y Epilepsia Tigre.
Recordá que la mayoría de las convulsiones no ponen en riesgo la vida. No es necesario que llames a un médico o a una ambulancia a menos que no se sepas que la persona tiene epilepsia o la convulsión dura más de 5 minutos.FUENTE:Academia Americana de Médicos de Familia







