Niños con hemofilia: 10 cuidados que deben conocer familiares y docentes

1996

Los niños con hemofilia tienen un riesgo mayor de sangrado. Por eso es importante reducir aquellas situaciones que den lugar a una hemorragia y aprender estrategias de manejo en caso de heridas y accidentes


Los cuidados de los niños con hemofilia mejoran su calidad de vida. A medida que crecen, es importante que aprendan ciertas estrategias para convivir exitosamente con su condición y realizar las actividades normales para su edad sin riesgo.

Para lograrlo, es importante seguir estas recomendaciones:

  1. Identificación. Es importante que el niño con hemofilia porte una medalla o documento en el que figure tanto su condición como el tipo de hemofilia que tiene. También debe llevar los números de teléfono de sus padres o tutores y de la consulta de Hematología en la que es seguido para llamar en caso de urgencia.
  2. Ejercicio físico. Fortalece huesos, músculos y articulaciones y favorece la coordinación y el mantenimiento de un peso adecuado. Sin embargo, conviene evitar deportes de velocidad y aquellos en los que haya contacto físico intenso. En cualquier caso los niños deben usar protecciones (casco, coderas, rodilleras) siempre que el deporte elegido así lo recomiende.
  3. Alimentación saludable. No hace falta una alimentación especial ni eliminar ningún alimento. Es recomendable incluir a diario alimentos ricos en hierro (carne roja, legumbres) y vitamina K (brócoli, espinacas, repollitos de Bruselas) porque estos nutrientes disminuyen los riesgos asociados a las pérdidas de sangre.
  4. Educación. El niño debe conocer los síntomas que aparecen con el inicio de las hemorragias: aumento de presión, molestia o pinchazo, sensación de calor localizado, cosquilleo, etc. Esto le permitirá actuar rápidamente al inicio de la hemorragia y podrá detenerla con más éxito.
  5. Manejo de hemorragias. Tanto los niños como sus familias y docentes deben saber hacer una compresión eficaz del punto de sangrado. Para conseguirlo es necesario apretar con fuerza y de forma constante la zona si es accesible (piel, nariz, encía). Si no es accesible por estar dentro de una articulación o músculo habrá que hacer un vendaje compresivo y aplicar frío local. En caso de pequeñas heridas abiertas, lavar con agua y jabón, desinfectar y tapas. Si se produce pérdida de sangre, presionar la herida con un vendaje ajustado. En el caso de hematomas, la aplicación de hielo en la zona junto con la presión sobre el área afectada ayuda a detener la hemorragia interna. Si el hematoma aumenta de extensión conviene consultar con el médico.
  6. Salud dental. Cepillar los dientes y muelas de forma regular y visitar al dentista de forma periódica. Los buches y el hilo dental aseguran una higiene más completa. Es fundamental mantener una boca saludable para necesitar menos intervenciones odontológicas que den lugar a hemorragias orales importantes.
  7. Calzado. Se debe usar calzado cómodo, evitando cualquier que roce o apriete. La suela flexible y con buena amortiguación evita los traumatismos repetidos en el talón que puedan dar lugar a un sangrado.
  8. Botiquín. Es importante que en el domicilio y en el colegio tengan un pequeño botiquín con gasas o compresas para comprimir la hemorragia y sistemas de aplicación de frío local (geles o bloques congelados). También es necesario tener pomadas antitrombóticas y medicamentos antifibrinolíticos que harán menor el sangrado y desinfectante de uso tópico.
  9. Medicación. No dar al niño medicamentos que afectan a la función plaquetaria: ácido acetilsalicílico (Aspirina®) y antiinflamatorios no esteroideos (el más conocido es el ibuprofeno). Su ingesta puede dar lugar a una mayor pérdida de sangre si hay una hemorragia. Consultar con el médico ante la toma de cualquier medicamento y enseñarle a evitar la automedicación. Tanto el niño como la familia y los docentes deben saber cómo se toma la medicación específica ante la presencia de una hemorragia.
  10. Apoyo psicológico. El niño con hemofilia puede sentirse distinto o desplazado. Es importante trabajar en la integración en todas las actividades posibles y que no conlleven un mayor riesgo de sangrado. Hacer que se sienta querido y apoyado y generar ambiente de confianza hará posible que pida ayuda cuando sea necesario.

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FUENTE: Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria

MÁS INFORMACIÓN: Fundación de la Hemofilia