Radiografía del Parkinson

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En el Día Mundial de esta enfermedad neurológica descripta por primera vez en 1817, compartimos las señales tempranas, recursos para convivir con la afección y en qué consiste su tratamiento


El Parkinson es un tipo de trastorno que afecta al sistema nervioso central y ocasiona problemas en el movimiento muscular.

Se presenta como consecuencia de la destrucción progresiva de la sustancia negra, una región específica del cerebro donde las células nerviosas se encargan de producir dopamina, neurotransmisor indispensable para coordinar los movimientos y el equilibrio del cuerpo humano. 

Como las neuronas de la sustancia negra de las personas con Parkinson mueren antes de tiempo, cuando desaparece el 50 o 60 % de estas células comienza a hacerse evidente el comienzo de la enfermedad porque el déficit de dopamina impide la transmisión fluida de los mensajes al sistema nervioso central ocasionando la aparición de los síntomas más típicos.

Suele comenzar alrededor de los 60 años, pero puede aparecer antes. Es mucho más común entre los hombres que entre las mujeres. Algunos casos son genéticos pero la mayoría no parece darse entre miembros de una misma familia.

SÍNTOMAS

Los síntomas comienzan lentamente, en general en un lado del cuerpo. Luego afectan ambos lados.

Los cuatro síntomas motores primarios de la enfermedad de Parkinson son:

  1. Temblores (o agitación) de las manos, los brazos, las piernas, la mandíbula o la cara. Pueden ser apenas perceptibles al principio y se agravan con el tiempo. Tienden a empeorar al estar en reposo y mejoran cuando la persona se mueve. Pueden afectar a un lado del cuerpo más que al otro.
  2. Movimientos lentos (bradiquinesia). Con el tiempo, los movimientos se enlentecen y la persona tarda mucho para llevar a cabo tareas simples como levantarse de una silla, abotonarse la camisa o cortar la comida.
  3. Músculos tiesos (también llamado rigidez). Con el tiempo, los músculos en el cuerpo pueden contraerse y volverse rígidos, lo que hace que sea difícil moverlos y dificulta alimentarse por su cuenta, ponerse de pie o caminar.
  4. Problemas con la postura y el equilibrio. La persona con Parkinson puede tener dificultades para ponerse de pie o sentarse con la espalda recta. También puede tener problemas de equilibrio estando sentado, de pie o caminando, lo que aumenta el riesgo de caídas.

Otros síntomas motores incluyen:

  • Dificultad para mover los pies. Los pies se sienten como si estuvieran pegados al suelo, parece imposible dar un paso adelante.
  • Contracción de la escritura a mano. Los movimientos retardados causan problemas con las acciones repetitivas. Esto puede hacer que la escritura a mano se vuelva más pequeña con el tiempo.
  • Expresión similar a una máscara. El rostro puede parecer menos expresivo de lo normal.
  • Movimientos rápidos. Algunas personas experimentan movimientos demasiado rápidos en lugar de demasiado lentos.

Los síntomas no motores incluyen:

  • Pérdida del olfato
  • Estreñimiento
  • Trastornos del estado de ánimo
  • Problemas para dormir
  • Exceso de saliva
  • Pérdida o aumento de peso
  • Problemas de la vista o dentales
  • Fatiga o pérdida de energía

Algunas personas con Parkinson desarrollan problemas cognitivos, entre ellos:

  • Problemas de memoria, confusión y pensamiento lento
  • Demencia
  • Depresión

Unas 100 mil personas viven en Argentina con Parkinson, una enfermedad que afecta los movimientos, la coordinación, el tono muscular y el equilibrio. El 10% tiene menos de 50 años.

DIAGNÓSTICO

No existen pruebas sanguíneas ni de laboratorio que detecten al Parkinson.

El diagnóstico se basa en la historia clínica del paciente y en un examen neurológico, por lo que en ocasiones los síntomas tempranos de Parkinson pueden ser confundidos con los efectos del envejecimiento normal.

Por eso el médico necesita observar a la persona durante cierto tiempo y solicitar ecografías cerebrales o pruebas de laboratorio para descartar otras enfermedades.

TRATAMIENTO

No existe una cura para la enfermedad de Parkinson. Sin embargo, los medicamentos pueden ayudar a controlar los síntomas y los resultados suelen ser muy buenos especialmente en las etapas tempranas de la enfermedad.

Los más utilizados comprenden tres categorías:

1) Levodopa: aumenta el nivel de dopamina en el cerebro, reduciendo los temblores y favoreciendo la movilidad.

2) Anticolinérgicos: afectan a otros neurotransmisores corporales para aliviar síntomas de la enfermedad (temblores y rigidez muscular, por ejemplo).

3) Antidepresivos: controlan síntomas que no afectan el movimiento (depresión, ansiedad).

Además de los medicamentos, el médico puede recomendar ejercicios o fisioterapia para controlar mejor los movimientos.

En algunos casos se recurre a la estimulación cerebral profunda. Consiste en un electrodo implantado quirúrgicamente en una parte del cerebro, conectado por un cable bajo la piel a un pequeño dispositivo eléctrico que estimula de forma indolora y ayuda a detener los síntomas.

Suele utilizarse en menores de 50 años que padecen Parkinson o en quienes la farmacoterapia no resulta beneficiosa debido al avance de la enfermedad.

CONVIVIR CON PARKINSON

Si algún familiar tiene Parkinson es importante cuidar…

La calidad de la alimentación. Conviene seguir un plan nutricional que respete gustos y preferencias.

Su actividad física. Es necesario incluir a diario ejercicios aeróbicos (caminata, por ejemplo) y de estiramiento.

Sus hábitos de sueño. Establecer un horario fijo para acostarse, evitar las siestas frecuentes y disminuir la ingesta de alcohol y cafeína son algunas claves para un descanso reparador.

La actividad mental. El aburrimiento conduce a la fatiga. Las palabras cruzadas, los crucigramas y los juegos de mesa son excelente aliados.

La organización del día. Es conveniente hacer las tareas más difíciles cuando la movilidad es más fácil, en general un rato después de tomar la medicación. Conocer las limitaciones y pedir ayuda cuando sea necesario es clave para la seguridad.

Ante un temblor de manos apretar el codo de la extremidad afectada contra el lado del abdomen para estabilizar la parte superior del brazo.

Consejos para vestirse

  • Hacerlo cuando la primera dosis de la medicación del día haya hecho efecto.
  • Usar ropa cómoda, prendas abiertas y sin botones, faldas abiertas o con cintura elástica.
  • Optar por cremalleras, cierres de velcro o botones a presión.
  • Para el calzado son más convenientes los zapatos tipo mocasín. Usar un calzador de mango largo y un banquillo para apoyar el pie mientras se pone las medias.

Vivir con una enfermedad crónica puede ser frustrante y desalentador. 

En todos los casos es importante realizar una alimentación saludable, ejercicio físico regular y kinesiología para preservar los movimientos.

Los grupos de ayuda para pacientes y familiares permiten una mejor comprensión de la enfermedad y brindan contención y herramientas prácticas indispensables para mejorar la rutina cotidiana.

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