Todo lo que hay que saber sobre la depresión posparto

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El nacimiento suele ser asociado con felicidad. Sin embargo, en algunos casos el cambio en el estilo de vida y las preocupaciones por el nuevo integrante familiar pueden favorecer el desarrollo de depresión. En el Día de la Obstetricia y la Embarazada le contamos cómo diferenciar este cuadro de la simple tristeza


El 31 de agosto, Día de la Obstetricia y la Embarazada, representa una oportunidad para promover y proteger los derechos humanos en el embarazo, el parto y el nacimiento reconociendo el rol fundamental que cumplen las parteras y los parteros en la salud de la mujer embarazada y el bebé recién nacido.

Antes, durante y después del nacimiento, estos profesionales brindan atención y contención integrales abordando todos los aspectos psicológicos y sociales de este periodo tan especial como es la maternidad, asociada casi absolutamente con plenitud y felicidad. Sin embargo, la gestación y la llegada de un nuevo integrante a la familia pueden estar teñidas de emociones encontradas.

Se calcula que de 3 a 8 mujeres de cada 10 experimentan una sensación de tristeza en los primeros días después del parto

La tristeza postparto o melancolía de la maternidad, es una condición transitoria que se caracteriza por las siguientes señales, aunque cada mamá puede experimentarlas de forma diferente:

  • Sentimientos de decepción.
  • Llanto sin motivo aparente.
  • Irritabilidad.
  • Impaciencia.
  • Ansiedad.
  • Intranquilidad.

Se trata de sentimientos que suelen desaparecer al poco tiempo (una o dos semanas), en la mayoría de los casos sin tratamiento, y por lo general se asocian al importante cambio de rutina en la vida cotidiana y las demandas físicas del nuevo bebé, los cambios en el cuerpo y la falta de descanso, aspectos que día a día se van reacomodando sin presentar mayores inconvenientes.

MÁS QUE TRISTEZA

Los episodios de depresión posparto más sustancial también son comunes y pueden causar considerables trastornos a la mujer y a su familia.

La prevalencia general de los síntomas depresivos posparto clínicamente significativos se estima entre el 7% y 19%. En torno a una tercera parte de la depresión posparto comienza en el embarazo y alrededor de una cuarta parte empieza incluso antes del mismo

En general, cuando las señales persisten más de dos semanas, es posible que se trate de un cuadro depresivo que incluye una intensidad y variedad de síntomas diferentes entre los cuales es posible destacar:

  • Tristeza, desesperanza.
  • Fatiga o agotamiento.
  • Falta de concentración, confusión.
  • Temor de dañar al recién nacido o a sí misma.
  • Cambios de humor caracterizados por exagerada euforia o depresión.
  • Disminución de la libido (deseo sexual).
  • Sentimientos de culpabilidad, baja autoestima, aislamiento.
  • Llanto incontrolable y sin causa aparente.
  • Preocupación, atención exagerada o falta de interés por el recién nacido.
  • Cambios en el apetito.
  • Perturbaciones del sueño (dificultad para conciliar el sueño o, contrariamente, exceso de sueño).
  • Resentimiento.

En este cuadro clínico no hay uno sino múltiples factores que lo originan, entre ellos:

  • Cambio de roles (como esposa y madre).
  • Cambios hormonales durante el parto y después de él.
  • Estrés.
  • Antecedentes personales o familiares de depresión.
  • Conflictos de pareja.
  • Personalidad muy estructurada o con tendencias obsesivo compulsivas.
  • Miedo constante al fracaso y fuertes sentimientos de culpa.
  • Situaciones de estrés durante el embarazo. Por ejemplo: cambio o pérdida del trabajo, problemas con su pareja, muerte de algún ser querido, mudanza, etc.
  • Embarazo no planeado.

Dado que la depresión después del parto puede ser, además de perjudicial para la mamá que la sufre, riesgosa para el hijo recién nacido (en muchas oportunidades los cuidados básicos e indispensables del bebé no son cubiertos), es muy importante consultar con un profesional.

CÓMO SE DIAGNOSTICA

A lo largo del embarazo y del puerperio las mujeres entran en contacto con una variedad de profesionales de la salud que incluyen parteras, obstetras, visitantes de salud y médicos de familia. Todos representan una oportunidad para cuidar tanto el bienestar físico como mental.

Aunque el período de mayor riesgo de depresión posparto está en las semanas después del parto, es importante que el equipo de atención primaria se mantenga alerta durante todo el primer año después del parto.

A partir del uso de distintas herramientas de evaluación se identifican las mujeres que requieren mayor estudio para determinar si se trata de depresión posparto o de otras condiciones como el trastorno de ansiedad generalizada, el trastorno obsesivo compulsivo y el trastorno de estrés postraumático.

El comienzo agudo de síntomas severos del humor o un rápido deterioro deben ser tomado muy en serio. En la evaluación también es importante considerar los factores que podrían haber aumentado el riesgo de depresión, como la violencia doméstica

TRATAMIENTO

Este tipo de depresión responde a los mismos tratamientos que los episodios que ocurren en otros momentos biológicos de la vida. Este puede incluir:

  • Control del estrés y clases de relajación.
  • Apoyo de otras madres (grupos de apoyo, clases educativas).
  • Tratamiento psicológico individual o terapia de pareja.
  • Medicamentos (es decir, tratamientos hormonales o antidepresivos).

Algunas mujeres puérperas tienen cierta resistencia a tomar antidepresivos, especialmente durante la lactancia materna. Esta decisión debe ser el resultado de un análisis de riesgo-beneficio individualizado. También es frecuente que esn reacias a hablar sobre el estado de ánimo debido al estigma que sienten por no cumplir con la expectativa de maternidad “feliz” impuesta socialmente.

Sin embargo, a partir del diagnóstico es posible delinear un tratamiento efectivo que la ayude a recuperar su equilibrio emocional y disfrutar la maternidad criando un hijo sano.

CÓMO PREVENIR

*Evite la autoexigencia excesiva. La perfección no existe.

*Converse con otras madres recientes para nutrirse de diferentes experiencias.

*Sea organizada, pero no extremista. Arme un plan diario con propósitos a cumplir.

*Dedíquese un tiempo para usted. Es indispensable que descanse, que tome un baño diario y que disponga de un tiempo para relajarse y hacer otra actividad que no se relacione con el cuidado del bebé. Para lograrlo será necesario pedir ayuda.

Más información: Portal Intramed