Mejores relaciones personales, más felicidad

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La Universidad de Harvard (EE.UU.) realizó durante 85 años el estudio científico sobre la felicidad más longevo de la historia. En su Día Internacional, te contamos sus sorprendentes resultados


Hoy se celebra en varios países el Día Internacional de la Felicidad, un evento organizado por las Naciones Unidas que desde su primer celebración en 2013 busca reconocer la relevancia de la felicidad y el bienestar como aspiraciones universales de los seres humanos y la importancia de su inclusión en las políticas de gobierno.

Si la felicidad te parece una utopía, conviene que leas este artículo. Te va a sorprender lo cerca que puede estar lo que los científicos consideran «una buena vida».

El Estudio sobre Desarrollo Adulto comenzó en 1938 con cerca de 700 adolescentes. Algunos eran estudiantes de Harvard y otros vivían en los barrios más pobres de Boston.

La investigación los acompañó a lo largo de sus vidas monitoreando periódicamente sus alegrías y dificultades, su estado físico, mental y emocional; y en sus últimos tramos, incluyó a sus parejas y descendientes.

Robert Waldinger, profesor de psiquiatría de la Universidad de Harvard, es el cuarto director del estudio y quien sostiene una de las conclusiones más importantes: “la calidad de nuestras relaciones es el mayor predictor de nuestra felicidad y salud a medida que envejecemos”.

“Nunca es tarde para energizar nuestras relaciones o construir conexiones nuevas”, asegura Robert Waldinger, director del estudio de felicidad más longevo del mundo.

RELACIONES, ESTRÉS Y BIENESTAR

Los voluntarios que tuvieron relaciones más cálidas fueran más felices.

Aunque esta conclusión no fue sorpresiva, lo llamativo fue comprobar que además de su sensación de felicidad se mantuvieron físicamente más saludables a medida que envejecían.

¿Por qué las relaciones reducen el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 o alguna enfermedad de las arterias coronarias? Porque impactan positivamente disminuyendo el estrés.

A pesar de que muchas personas asocian al estrés exclusivamente con algo nocivo, es una respuesta natural y automática del organismo frente a una exigencia, vivencia o situación.

Como consecuencia, nuestro cuerpo aumenta la frecuencia cardíaca, eleva la presión arterial y dispara diversos mecanismos que preparan al cuerpo para enfrentar un desafío. Es la llamada «reacción de lucha o huida».

Pero luego se espera que nuestro cuerpo vuelva al equilibrio, a la normalidad, una vez que se elimina aquello que ha disparado el estrés.

Lo que han descubierto con el estudio es que la soledad y el aislamiento son estresantes.

Entonces, si nos sucede algo estresante pero al volver a casa podemos hablar con nuestra pareja o llamar a una amistad y compartir lo vivido, es muy posible que el nivel de estrés baje; mientras que si no tenemos a nadie que nos escuche, estamos aislados o solos, el cuerpo permanece en un bajo grado de «reacción de lucha o huida».

Esto significa que habrá niveles más altos de hormonas del estrés como el cortisol circulando en sangre y niveles más altos de inflamación en nuestro cuerpo; factores que gradualmente desgastan y descomponen diferentes sistemas corporales.

FITNESS SOCIAL

Los investigadores a cargo del estudio acuñaron esta frase análoga al fitness o buena forma física, porque cuidar nuestras relaciones es como ejercitar un músculo.

Si permanecemos sentados toda nuestra vida nuestros músculos se atrofiarán.

De la misma forma, al mirar las vidas del estudio, comprobaron que las buenas relaciones pueden marchitarse incluso en ausencia de problemas, como consecuencia del descuido.

Algunas de las conclusiones para poner en práctica el fitness social las compartimos a continuación.

ENERGIZAR UNA RELACIÓN

Los expertos afirman que, en promedio, las personas somos mejores prestando atención a lo que no nos gusta y lo que está mal, lo que nos molesta u ofende.

Y que por lo general damos por sentado las cosas que la gente hace bien; y eso incluye a quienes nos rodean en el círculo más íntimo.

Si en una pareja uno de los integrantes cocina habitualmente y el otro se ocupa del auto o de los trámites, una forma de practicar la gratitud es preguntarse: “¿cómo sería mi vida si esta persona no hiciera estas cosas o si no estuviera conmigo?”.

Reconocer a alguien haciendo bien cualquier tarea y expresar gratitud es una excelente manera de energizar la relación.

CURIOSIDAD RADICAL

Después de compartir la vida con alguien durante mucho tiempo (cónyuge, un familiar o un amigo) asumimos que conocemos a esa persona.

Diversos estudios revelan nuestra capacidad de sintonizar con los sentimientos del otro y muestran que cuando salimos por primera vez con alguien somos muy buenos sintonizando lo que siente la otra persona.

Pero una vez llevamos cinco, diez, veinte años juntos, sabemos mucho menos lo que siente porque comenzamos a asumir que conocemos tanto al otro que sabemos qué piensa.

Una forma de revertir este supuesto y volver a sintonizar es recurrir a la curiosidad radical. Para aplicarla, la instrucción es preguntarte mientras hacés algo que hiciste mil veces… “¿qué hay aquí que nunca antes había percibido?”.

Puede ser en algo tan simple como cepillarse los dientes. Si te preguntaran qué diente te cepillás primero seguro tendrías que pensarlo porque lo hacés en forma automática. Podrías entonces hoy, al cepillarte los dientes, hacerlo con curiosidad radical.

En el caso de las personas es igual… “¿qué hay aquí que nunca antes había percibido?”.

Al no dar por sentada la relación, se afina la observación y es posible descubrir aspectos maravillosos aun en personas que nos acompañan hace tiempo en el camino.

USO ACTIVO DE LAS REDES SOCIALES

La forma en la que usamos las redes sociales realmente importa.

Si las usamos activamente para conectarnos con otras personas, aumenta nuestro bienestar. Una manera de hacerlo es aprovechando la tecnología para hacer encuentros virtuales con personas queridas que viven afuera, o incluso que están cerca pero por cuestiones de organización y tiempo el encuentro presencial se posterga.

Por otro lado, está el uso pasivo de las redes sociales cuando consumimos las publicaciones que hacen nuestros contactos en Instagram o Facebook. ¿Alguien publica cuando tiene un desencuentro, le salió algo mal o se siente desbordado?

Ver imágenes perfectas de la vida de otros puede aumentar la falsa sensación de que «todos los demás están teniendo una buena vida y yo soy el único que tiene dificultades».

Ese consumo pasivo de redes sociales puede aumentar el malestar y los adolescentes son particularmente vulnerables.

Como las redes sociales no van a desaparecer, lo que podemos hacer es ser más activos en su uso para conectarnos con otras personas y no solo mirar pasivamente lo que publican.

REMORDIMIENTO

Cuando los participantes llegaron a su octava década de vida, los investigadores les preguntaron: “cuando mirás hacia atrás en tu vida, ¿qué es lo que más lamentás?”.

Hubo dos grandes arrepentimientos.

Uno era «desearía no haber pasado tanto tiempo en el trabajo, y haber pasado más tiempo con las personas que me importan». Así comprobaron que es real esa reconocida frase que reza: «Nadie en su lecho de muerte desea haber pasado más tiempo en la oficina».

El otro arrepentimiento, más frecuente en las mujeres, fue: «ojalá no hubiera pasado tanto tiempo preocupándome por lo que piensan otras personas».

Si te preguntás qué remordimientos podrías evitar para ser más feliz, estas son dos respuestas posibles: pasar suficiente tiempo con las personas que te importan y no pasar tanto tiempo preocupándote por lo que piensan los demás.

El único uso positivo del remordimiento es aprovechar la información sobre lo que nos gustaría hacer de manera diferente en el futuro… y hacerlo.

NUNCA ES TARDE

Las personas encuentran conexiones inesperadas en diferentes momentos de sus vidas, ya sean amorosas o amistosas ya que siempre es posible crear nuevas y buenas conexiones.

Por eso, si después de leer este artículo pensás que no tenés contacto fluido con personas que te importan, empezá por hacer foco en alguien a quien extrañás, alguien con quien no te sentís conectado tanto como te gustaría o que quieres asegurarte que sepa que estás pensando en él o ella… y mandale un mensaje de texto o simplemente llamala y decile “hola, estaba pensando en vos y me gustaría saber cómo estás”.

Si lo hacés, te sorprenderá cuántas personas estarán encantadas de que te hayas comunicado. Dar ese pequeño paso solo te tomará quince segundos.

Después de todo, 85 años de investigación concluyeron que de eso se trata la buena vida: dedicar tiempo a las actividades que encuentres significativas en compañía de personas que te importan y a quienes les importes. Sin dudas, un reto que vale el esfuerzo.