3 razones por las que hay que comer más fresco en verano

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Muchos lo hacemos en forma intuitiva, pero hay fundamentos que lo avalan. Te contamos por qué cuando la temperatura es alta no es bueno mantener las mismas pautas alimentarias que el resto del año


De vacaciones en otro lugar o en tu casa, el calor obliga a incluir más alimentos frescos, líquidos y preparaciones menos copiosas, aunque… ¿le hacés caso a estas reglas?

Algunas razones por las que conviene el cambio son:

La ingesta de comidas calientes y ricas en grasas y frituras obliga a un mayor trabajo digestivo.

En su lugar, conviene incluir más variedad de frutas y hortalizas de todos los colores. De esta manera, además de obtener los beneficios de sus nutrientes, lograrás una alimentación liviana y fácilmente digerible.

Todos los alimentos de este grupo indispensable son ricos en fibra, vitaminas, minerales y fitoquímicos. Son, además, una fuente casi exclusiva de vitamina C. Aportan mucho volumen y producen saciedad por su contenido de agua.

Tienen la propiedad de reducir el colesterol malo -LDL- y colaborar en la regulación de la presión arterial. Sus componentes atenúan la inflamación y la agregación plaquetaria (se produce cuando las plaquetas, unas células de la sangre, se aglutinan y causan la coagulación de la sangre predisponiendo a la formación de trombos) y aumentan las defensas; mejoran la circulación, disminuyen el riesgo de enfermedad coronaria y accidente cerebrovascular y protegen contra varios tipos de cáncer incluidos los de boca, garganta, laringe, esófago, estómago y colon.

El consumo regular de frutas y hortalizas también reduce el riesgo de sobrepeso y ayuda a prevenir dos enfermedades de la vista relacionadas con el envejecimiento: las cataratas y la degeneración macular, un deterioro en la retina que afecta la visión.

El exceso de bebidas alcohólicas favorece la eliminación de líquidos a través de la orina.

A pesar de que la cerveza resulta refrescante, todas las bebidas alcohólicas aumentan el riesgo de deshidratación. Además, estos líquidos aportan calorías vacías, una expresión que usamos para referirnos a los alimentos y bebidas que tienen una cantidad importante de energía (calorías) pero pocos o ningún nutriente. Por eso conviene beber líquidos libres de azúcares y alcohol con mucho hielo para combatir el calor y preservar la hidratación de tu cuerpo. ¿Cuáles? Agua mineral, natural o saborizada light (sin azúcar agregado); soda, gaseosas y jugos light, infusiones con edulcorante o solas, bebidas light deportivas, a base de soja o de hierbas, caldos, sopas y gelatinas light.

La radiación solar aumenta la oxidación, proceso que favorece el envejecimiento celular.

La oxidación es un proceso de defensa de nuestro cuerpo que se activa frente a distintos factores como el paso del tiempo, los tóxicos como el cigarrillo y las drogas, dormir mal, el estrés mal manejado, el sedentarismo… ¡y la radiación solar! Actúa liberando radicales libres, sustancias que en exceso producen daños en tejidos y células y debilitan las defensas del organismo contribuyendo a la aparición de enfermedades y al envejecimiento.

Aunque nuestro cuerpo puede hacer frente a algunos radicales libres y de hecho los necesita para funcionar con eficacia, para combatir el exceso perjudicial requiere de una ayuda extra que se consigue con la ingesta de antioxidantes: compuestos presentes en los alimentos que neutralizan los daños que estos radicales provocan.

Entonces, como no podés cambiar las condiciones climáticas, además de usar protector solar incluso los días nublados, es importante disfrutar de preparaciones variadas donde las hortalizas y las frutas sean las protagonistas ya que son las principales fuentes de antioxidantes.