El Dr. Cormillot analiza la calidad del sueño en Argentina, donde 4 de cada 10 personas duermen mal, y explica cómo afecta el «modo alerta» de nuestro cerebro durante las vacaciones.
A menudo creemos que cumplir con el horario estipulado de sueño es garantía de un buen descanso. Sin embargo, dormir la cantidad de horas correctas no alcanza si no prestamos atención a la calidad: el sueño debe ser continuo y profundo.
En Argentina, el insomnio se ha vuelto una problemática normalizada. Las estadísticas documentan que 4 de cada 10 personas duermen mal. Esto tiene consecuencias directas en la vida diaria, ya que la falta de un descanso reparador disminuye la concentración y empeora notablemente el humor.
Diferencias entre hombres y mujeres
El descanso no afecta a todos por igual. Según explica el Dr. Cormillot, existen diferencias marcadas por género:
• Mujeres: Suelen ver afectado su sueño en etapas biológicas claves, como el embarazo y la menopausia.
• Hombres: Aunque consultan menos al médico, suelen sufrir más apneas del sueño. A diferencia de las mujeres, donde el síntoma puede pasar desapercibido, el ronquido masculino suele ser fuerte y notorio (comparable a un «aserradero»).
El cerebro en vacaciones: El «Efecto Primera Noche»
Ahora que muchos disfrutan del verano, es común notar que no se descansa bien al llegar a un destino turístico. Esto tiene una explicación biológica: al dormir en un lugar nuevo, durante la primera noche el cerebro entra en «modo alerta» ante un entorno desconocido.
Para combatir esto y lograr descansar a partir del segundo día, la recomendación es clara: repetir la rutina habitual. Bajar las luces, evitar las pantallas antes de dormir y acostarse en un horario conocido son señales necesarias para «avisarle» al cerebro que el lugar es seguro y ya no hay peligro.
Hoy en día, herramientas como los relojes inteligentes pueden ayudarnos a monitorear si nuestro sueño fue realmente profundo o solo un descanso superficial, ayudándonos a tomar conciencia sobre nuestra salud nocturna.







