«ADA»: Secretos de la alimentación inteligente para vivir 100 años

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En su nuevo libro el doctor Alberto Cormillot desarrolla una propuesta antioxidante, adelgazante y antiinflamatoria que combina las mejores propiedades de los alimentos y los beneficios de los nutrientes para disfrutar de una vida plena y saludable. Enterate de qué se trata.


“Yo no creo que haya ninguna época en que se haya armado un ambiente tan facilitador de la obesidad como este”. Esta afirmación data del año 1727 y pertenece a Thomas Short (1690 – 1772), un médico, epidemiólogo e historiador inglés.

Hipócrates (460 – 370 antes de Cristo), el médico más famoso de la Antigua Grecia considerado “el padre de la Medicina”, también dio una recomendación que, casi 2.400 años después, sigue vigente: “que tu medicina sea tu alimento y el alimento, tu medicina”; y afirmó: “si pudiésemos dar a cada individuo la cantidad adecuada de nutrición y ejercicio, ni muy poco ni demasiado, habríamos encontrado el camino más seguro hacia la salud”.

La actualidad de estos conceptos es innegable. Siglos después, el medioambiente obesogénico que favorece y perpetúa los problemas con el peso corporal, en vez de mejorar, ha empeorado.

¿Somos lo que comemos? Sí, en parte. Somos también cómo nos movemos, descansamos, pensamos, nos relacionamos, bebemos, fumamos, disfrutamos o no del tiempo libre, nos cuidamos…

Algunos hábitos nos hacen bien y otros mal. A nuestro organismo le afecta nuestro estilo de vida porque algunos factores promueven efectos oxidantes e inflamatorios que perjudican nuestra salud y longevidad.

Veamos de qué se trata.

ESTRÉS OXIDATIVO

Desde nuestro nacimiento somos bombardeados por microorganismos buenos y malos (patógenos) cuyo único propósito es vivir y reproducirse en un ambiente cálido, húmedo y rico en nutrientes.

Las primeras barreras contra los microbios son físicas: la piel, el vello corporal y las membranas mucosas impiden su entrada a nuestro cuerpo. Si estas barreras se eluden, nuestro organismo activa las células de inmunidad (defensas) para identificar rápidamente cualquier molécula «no propia» y destruirla.

Cuando estas células defensoras entran en la célula del invasor aumentan su trabajo y requieren más oxígeno para cumplir con sus tareas. Este proceso se llama oxidación y produce moléculas llamadas radicales libres (serían los soldados que nos defienden).

En un principio los radicales libres atacan al invasor, pero si se acumulan se suelen desorientar y, como nacieron para atacar, atacan lo que sea; incluidas nuestras células normales.

Cuando los radicales libres superan la cantidad que nuestro cuerpo puede neutralizar naturalmente se produce estrés oxidativo. ¿Qué factores aumentan el estrés oxidativo? El paso del tiempo, los tóxicos como el cigarrillo y las drogas, dormir mal, el estrés mal manejado y el sedentarismo.

El estrés oxidativo está presente en el envejecimiento, la obesidad, el cáncer, las enfermedades cardiovasculares y hepáticas y en todas las enfermedades crónicas.

Aunque nuestro cuerpo puede hacer frente a algunos radicales libres y de hecho los necesita para funcionar con eficacia, para combatir el exceso perjudicial requiere de una ayuda extra que se consigue con la ingesta de antioxidantes: compuestos presentes en ciertos alimentos que neutralizan los daños que estos radicales provocan.

INFLAMACIÓN CRÓNICA, OBESIDAD Y LONGEVIDAD

En las personas con sobrepeso, cuando el tejido adiposo aumenta los adipocitos (células de grasa) se rompen por la cantidad de grasa que contienen y esa grasa liberada se dirige al hígado, a otros órganos y a los músculos.

Los cuerpos celulares muertos atraen a las células del sistema de defensas produciendo una respuesta inflamatoria crónica que afecta a todo el organismo. El tejido adiposo se modifica porque los adipocitos alteran la producción de sustancias protectoras (leptina, adiponectina) y de otras potencialmente perjudiciales (citoquinas inflamatorias).

El aumento de peso disminuye el funcionamiento de los químicos protectores y eleva los dañinos, especialmente cuando la grasa se localiza en hombros, espalda, hígado y alrededor de los órganos.

La importancia de la inflamación y su impacto sobre la coagulación es incluso superior a la del colesterol o la hipertensión. Por eso existen personas con colesterol o presión arterial normales que han sufrido un infarto, aunque nunca encontrarás quien lo haya tenido sin inflamación.

La inflamación crónica también está presente en el envejecimiento y juega un papel causal en varias enfermedades relacionadas con la vejez, como el cáncer, la ateroesclerosis y las artritis, y en todas las enfermedades crónicas.

El origen está relacionado con la disminución de la capacidad de defensa, en un proceso conocido como inmunosenescencia, o dicho más fácil: el envejecimiento del sistema inmunitario. Este proceso facilita la aparición de la inflamación y da como resultado una mayor susceptibilidad a enfermedades.

La inflamación crónica podría ser la clave para comprender el envejecimiento y la antiinflamación uno de los secretos de la longevidad.

Afortunadamente la inflamación crónica mejora significativamente con una leve disminución del exceso de peso, el aumento de la actividad física y una alimentación rica en nutrientes antiinflamatorios.

Resumiendo, los nutrientes que combaten el estrés oxidativo y la inflamación, son:

Así como los hábitos nocivos promueven la inflamación y el estrés oxidativo, lo contrario también es cierto: la ausencia de inflamación y estrés oxidativo puede reforzarse con el plan que te proponemos.

“ADA”: TU ALIMENTACIÓN INTELIGENTE

No existe un “superalimento” que, por sí solo, pueda mejorar nuestra salud.

De hecho el enfoque más conveniente para una alimentación saludable es el resultado de combinar alimentos de origen animal y vegetal para capitalizar los nutrientes únicos contenidos en cada uno.

En la jerga nutricional esto se conoce como sinergia alimentaria y se traduce en un principio muy simple: “los alimentos animales y las plantas son mejores juntos”.

Por eso, en esta propuesta reunimos los hallazgos más recientes de la ciencia en materia de nutrición que te permitirán combinar el consumo de alimentos con capacidad:

Además de este principio, el Plan «ADA» está basado en la unión de dos de las propuestas alimentarias más sanas del mundo:

  • La Mediterránea.
  • La Dash (Dietary Approaches to Stop Hypertension): la más aconsejable para controlar la presión arterial.

En consecuencia, es EL MEJOR PLAN DEL MUNDO. ¿Es el mejor plan del mundo porque lo decimos nosotros? ¡Claro que no! Lo decimos nosotros porque es el mejor plan del mundo.

¿Y por qué lo es? Porque a través de la sinergia alimentaria, combina las mejores propiedades de los grupos de alimentos más saludables y convenientes.

En resumen, el PLAN “ADA” reúne:

La diferencia entre quienes siguen esta alimentación y quienes no lo hacen puede ser de varios años de vida productiva y saludable, ya que el principal problema es que la oxidación y la inflamación provocan ACV, infartos, hipertensión y obesidad (entre otras complicaciones) y reducen tanto la calidad de vida como la expectativa de años por vivir.

En definitiva, si cuidás tu cuerpo te va a durar toda la vida. Y si no lo cuidas… también (pero es muy posible que sea más corta).

FUENTE: La alimentación inteligente para vivir 100 años, Alberto Cormillot. Ediciones B, Penguin Random House (2022).

VER TAMBIÉN«La alimentación inteligente para vivir 100 años». Recorrido por la nueva obra de Alberto Cormillot.