Una revisión de estudios científicos en adultos con sobrepeso u obesidad concluyó que el ayuno intermitente no ofrece ventajas claras frente a una alimentación equilibrada diaria para adelgazar. Los especialistas subrayan que la clave no está en pasar más horas sin comer, sino en sostener hábitos saludables en el tiempo.
Según detalla la periodista Florencia Cunzolo en una nota publicada en TN, el análisis comparó distintos esquemas de ayuno intermitente con planes de alimentación tradicionales basados en una reducción calórica moderada y equilibrada. El resultado fue contundente: la pérdida de peso depende principalmente de la cantidad total de calorías consumidas y de la constancia, más que de la ventana horaria en la que se ingieren los alimentos.
El ayuno intermitente —que propone alternar períodos de ingesta con períodos prolongados sin comer— se popularizó como estrategia para adelgazar y “ordenar” el metabolismo. Sin embargo, los investigadores observaron que muchas personas abandonan el método por hambre intensa, cansancio, irritabilidad o dificultad para sostener horarios estrictos, lo que afecta la adherencia a largo plazo.
Desde el enfoque de salud integral, los expertos recomiendan priorizar cambios alimentarios que puedan mantenerse todos los días: mejorar la calidad de la dieta, aumentar el consumo de frutas, verduras y proteínas magras, reducir ultraprocesados y sumar actividad física regular. Además, remarcan la importancia del acompañamiento profesional para adaptar el plan a cada persona y evitar conductas restrictivas que luego generen efecto rebote.
La evidencia actual sugiere que no existe una estrategia única válida para todos. Más que buscar métodos rápidos, el desafío está en construir hábitos sostenibles que promuevan una pérdida de peso gradual y segura.
Fuente: TN.







