¡Llegó el frío! Los mejores tips para preparar guisos y cazuelas nutritivos y reducidos en calorías

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Estas recomendaciones te ayudarán a preparar recetas tradicionales con menos calorías para disfrutar de una comida con el mejor sabor y la más completa nutrición sin sumar kilos de más


Uno de los primeros libros de cocina en español se titula El libro de los guisados, manjares y potajes. Se imprimió en Toledo en el año 1525 y su autor es Ruperto de Nola, un cocinero que sirvió para el rey Ferrante de Nápoles en el ámbito de la Corte de Aragón aproximadamente en 1480 .

Este ejemplar es el sucesor de una versión todavía más antigua titulada en catalán Libre del Coch donde se detallan numerosas preparaciones culinarias de la época siendo una fuente histórica de gran valor que ejemplifica cómo se cocinaba en el siglo 15 en la zona mediterránea.

La palabra «guiso» ya se empleaba en el castellano de comienzos del siglo 18 haciendo alusión a un tipo de cocción. Aparece en el Diccionario de Autoridades publicado entre los años 1726 y 1739 y su significado se explica así: “vianda compuesta y aderezada con caldo, especias y otras cosas, a diferencia del asado o el frito”.

En aquella época, a la persona que cocinaba se la denominaba guisandero.

Hasta el día de hoy, estas comidas mantienen el espíritu de antaño y, por regla general, se utilizan como nombre genérico dado a un tipo de preparación culinaria en la que se cuecen alimentos en una salsa después de haberlos rehogado.

Como el rmino ‘guiso’ no especifica una mezcla de ingredientes en particular, no existe ningún tipo de limitación respecto de lo que esta combinación puede incluir. Por eso, algunos ejemplos de guisados pueden ser tan variados como la buseca, el guiso a la criolla, el locro, el mondongo, el osobuco y el puchero.

A diferencia del guiso, la «cazuela» es el nombre común que toman distintas variantes de platos, especialmente en América del Sur, para señalar el recipiente que es utilizado en su elaboración.

Los ingredientes característicos de las cazuelas son las carnes rojas y blancas (vaca, pollo, pescados y mariscos) y diversidad de hortalizas que varían según cada región, país y gustos de los consumidores.

¡A COMER!

Una de las ventajas de guisos y cazuelas es que se pueden incluir varios alimentos en el mismo plato y, gracias a esta mezcla, obtener una preparación altamente nutritiva y rendidora.

Además, permiten realizar fácilmente una versión light ya que basta con incorporar una mayor proporción de ingredientes con menos calorías como las hortalizas: zanahoria, zapallo, zapallito, cebolla y ajíes son las utilizadas con más frecuencia.

Las hortalizas no solo aumentan el volumen de la preparación y brindan una mayor sensación de saciedad sino que también aportan fibra, vitaminas y minerales indispensables y fitoquímicos, sustancias con gran poder antioxidante.

Otros alimentos que se pueden incluir en este tipo de recetas, son:

Como verás, la variedad depende de tu creatividad a la hora de combinar los alimentos.

ALGO MÁS SOBRE EL GUISADO

Se trata de una cnica mixta porque combina una cocción en un medio graso con otra en un medio acuoso. Por lo tanto, el guisado consta de dos etapas:

1. Rehogado de ciertos ingredientes (como los vegetales, por ejemplo) en aceite o manteca. Para que la versión final sea reducida en calorías y grasas es conveniente reemplazar estos elementos por rocío vegetal.

2. Cocción de todos los ingredientes en un líquido, caldo, agua sola o con un chorrito de vino.

Con todo esto, los jugos de los ingredientes se combinan con el medio acuoso, siempre a fuego lento, dando como resultado un plato con salsa o un plato caldoso, según la cantidad de líquido que se haya añadido.

TIPS PARA CUIDAR EL PESO

Primero, la sopa. Empezá las comidas principales con un plato de sopa de verduras o un caldo light. Típicas de esta estación, las caseras son las que menos engordan y se pueden hacer con todo tipo de hortalizas (calabaza, coliflor, cebolla, zanahoria, puerro, choclo). Las sopas instantáneas también son una alternativa muy práctica para tomar antes del almuerzo y la cena o incluso hacer una colación en la oficina.

Prestá atención a la preparación:

  • Guisos y cazuelas: siempre agregá variedad de verduras, caldo light, carnes magras y pollo sin piel.
  • Pastas: cuidá la salsa que elijas. Evitá las que combinan quesos y cremas y preferí tipo fileto natural porque lo más calórico de esta comida es lo que lleva encima, lo cual incluye al queso rallado. Si te gusta mucho, preferí la versión light y sé moderado (1 o 2 cditas. por plato).
  • Carnes: al horno, hervidas o a la parrilla, disfrutar de un corte magro acompañado por verduras grillé o puré de calabaza te brindará sensación de saciedad y el calor que tu cuerpo necesita.
  • Tartas: de espinaca, acelga, puerro, calabaza, choclo… Incluí variedad de colores en el relleno, preferí la masa light para tarta y el queso magro. Antes de colocarla en la tartera, usá rocío vegetal en vez de aceite para evitar que la masa se pegue. Si preparás la tarta con una sola tapa disminuirás a la mitad el aporte calórico que proviene de la masa.

Sé creativo con los postres. En lugar de decir “NO” a los chocolates y las tortas, buscá la manera de hacer reemplazos inteligentes:

Ver también: Guiso de mondongo reducido en calorías, Guiso de lentejas super nutritivo con pocas calorías y apto para veganos, Riquísimo y económico guiso de arvejas, verduras y queso bajo en calorías