Ojos, nariz y boca: Claves para combatir el hábito de tocarse la cara

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A lo largo del día, tocamos numerosas superficies –picaportes, botones del ascensor, parantes y apoyamanos- donde los virus (incluyendo al COVID-19) pueden vivir durante días. Cómo evitar llevar los microbios a la cara


Desde las superficies que tocamos a nuestra manos y de allí a nuestra cara. El camino de los microogranismos es simple: viaja en nuestros dedos a la nariz, la boca o los ojos, todos puntos de entrada a nuestro cuerpo.

Como el hábito es casi universal, conviene seguir las siguientes instrucciones  muy especialmente cuando no se encuentre en su casa o haya pasado un rato desde la última vez que se higienizó adecuadamente las manos:

  • Observar los propios hábitos. Conviene identificar cuáles son los movimientos que hacemos automáticamente durante el día y que llevan nuestras manos a la cara para evitarlos o buscar soluciones de reemplazo. ¿Le pican los ojos por sequedad? Use gotas oftálmicas. ¿Se acomoda con frecuencia los anteojos? Ajuste las patillas. ¿Suele acomodarse varias veces el cabello durante el día? Prefiera usarlo atado.
  • Tener a mano pañuelos de papel: frente al reflejo de rascarnos o tocarnos la cara, frotar la nariz o acomodar los lentes, tomar un pañuelo de papel y usarlo en lugar de los dedos.
  • Reemplazar las lentes de contacto por anteojos. Esto evitará estar manipulando a diario las lentes en sus ojos y, además, reducirá la sensación de sequedad que puede obligarlo a tocarse los ojos durante el día con frecuencia.
  • Ocupar las manos. Pelotitas antiestrés o banditas elásticas pueden servir para reducir el estrés que, a veces, lleva a comportamientos repetitivos. Entrelazar las manos o ser conscientes de sus movimientos es indispensable para no llevarlas a la cara tantas veces.
  • Escribir recordatorios. Colocar notas de post-it por la casa o en la pantalla de la computadora para recordar esta acción que, según sean sus hábitos, puede ser difícil de erradicar.