miércoles, septiembre 23, 2026
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¿Por qué la primavera nos cambia el humor?

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Llegan los días más largos, de a poco cambia la temperatura y aparecen más ganas de hacer cosas. ¿Cuánto de esa sensación de renovación tiene una explicación en nuestro organismo?

Hay algo en la primavera que parece invitarnos a salir de casa.

Después de meses de días más cortos, frío y menos horas de luz, de pronto oscurece más tarde. Cambian las rutinas y aparece esa sensación bastante extendida de que “se viene una época mejor”.

¿Es solo una cuestión de ánimo? No del todo.

Cuando cambia la cantidad de luz que recibimos durante el día, también cambian algunas señales que recibe nuestro organismo. Y eso puede influir en el sueño, los niveles de energía y el estado de ánimo.

Más luz, más señales para el organismo

Nuestro cuerpo tiene un reloj interno que ayuda a organizar funciones como el sueño y la vigilia. Para ponerlo en hora, necesita señales del ambiente y una de las más importantes es la luz.

Cuando los días se alargan, recibimos luz natural durante más tiempo. Esa información ayuda a regular los ritmos que organizan cuándo estamos despiertos y cuándo sentimos sueño.

Una de las sustancias involucradas es la melatonina, una hormona que participa en la regulación del ciclo sueño-vigilia. La luz influye sobre su producción y, por eso, los cambios en la cantidad y el momento de exposición a la luz pueden modificar nuestros horarios de sueño y vigilia.

Pero la luz no actúa solamente sobre el reloj biológico. También interviene en la regulación de sustancias relacionadas con el estado de ánimo, entre ellas la serotonina, un neurotransmisor que participa en la regulación del humor, el sueño y otras funciones del organismo.

Por eso, el aumento de la luz natural puede generar cambios que van más allá de dormir un poco mejor o estar despiertos durante más horas.

No significa que la primavera cambie automáticamente el humor de todo el mundo. Pero sí que el cambio de estación modifica algunas de las señales ambientales que utiliza nuestro organismo para regularse.

¿Y de dónde vienen las ganas de hacer más cosas?

Acá aparece otro ingrediente: la vida cotidiana.

Con temperaturas más agradables y más horas de luz, algunas actividades se vuelven más fáciles y atractivas. Podemos caminar, hacer ejercicio, encontrarnos con otras personas o simplemente pasar más tiempo afuera.

Y esas actividades también pueden influir en cómo nos sentimos.

La actividad física, por ejemplo, produce cambios en el cerebro y en el organismo que se relacionan con el bienestar. Durante y después del ejercicio se liberan endorfinas y otros mediadores que participan en la regulación del estado de ánimo. Además, moverse con regularidad puede ayudar a reducir el estrés y favorecer el sueño.

El contacto con otras personas y las actividades placenteras también forman parte de una vida cotidiana que puede favorecer el bienestar.

Así que quizá no sea solamente que “la primavera nos pone de buen humor”. También puede ocurrir que el cambio de estación nos facilite hacer más cosas que nos hacen bien.

¿La primavera puede mejorar el ánimo?

En algunas personas, sí.

Existe un tipo de depresión con un patrón estacional en el que los síntomas aparecen en determinadas épocas del año y mejoran cuando cambia la estación. La forma más frecuente comienza durante el otoño o el invierno y mejora durante la primavera y el verano.

En estos casos, el aumento de las horas de luz puede formar parte de los cambios asociados a la mejoría. Pero hablamos de un trastorno depresivo, no simplemente de estar un poco más animado cuando llega el buen tiempo.

PARA SABER MÁS → Qué es el trastorno afectivo estacional (Biblioteca Nacional de Medicina, USA) https://www.nimh.nih.gov/health/publications/seasonal-affective-disorder

Por eso, si una persona atraviesa tristeza persistente, falta de energía, pérdida de interés por las actividades habituales o alteraciones importantes del sueño, no alcanza con esperar a que cambie la estación. Es importante consultar.

No todo está en la primavera

También existe algo más difícil de medir: lo que esperamos de la primavera.

La asociamos con el comienzo de una etapa, con el buen tiempo y con una sensación de renovación. Esas expectativas, sumadas a los cambios en la luz, el clima y las rutinas, también pueden influir en nuestro estado de ánimo.

Por eso, no hay que buscar una única explicación biológica para una sensación que combina muchas cosas.

El organismo recibe nuevas señales. El entorno cambia. Y nosotros también podemos cambiar algunos de nuestros hábitos.

Una buena excusa para salir

No hace falta esperar a sentirnos especialmente motivados para aprovechar el cambio de estación.

Más horas de luz pueden ser una oportunidad para recuperar alguna actividad que disfrutamos, retomar una rutina o simplemente pasar un rato al aire libre.

La primavera no tiene una fórmula mágica para mejorar el humor. Pero puede ofrecernos algo bastante concreto: más luz y un entorno que facilita algunas actividades capaces de favorecer nuestro bienestar.

Y quizá ahí esté buena parte de su encanto.